Miro la tarjeta de Demir y la guardo. Me hizo asegurarle que lo llamaría si tenía problemas, pero estaba claro que no lo haría. Bastante ha hecho al traerme a casa a salvo y haber escuchado el dramatismo que se volvió este capítulo de mi vida. Cruzo el umbral pensando en que le diré a mi madre para disminuir la preocupación. Sin embargo, la encuentro tejiendo muy tranquila. —Mamá —la llamo antes de besarla. Ella deja lo que hace para atenderme. — ¿Le has dado la oportunidad a Ezra? —pregunta y yo frunzo el ceño—. Es que como me llamó para informarme que te quedarías a dormir en su casa... El día no para de darme volteretas. Sam se ha quedado con él. Joder. Qué demonios habrá hecho. Cuando iba a responder a mi madre, tocan la puerta y yo me muevo hasta la madera para abrirla. Sí, el

