CAPÍTULO 15: REVELACIONES Y COMPROMISOS

1850 Palabras
Marina se encerró en su habitación, tratando de procesar todo lo que había descubierto. Las cartas de su padre biológico, Alexandros, a su madre, Isabella, llenaban su mente de preguntas y emociones encontradas. Las palabras de Alexandros resonaban en su mente, llenándola de preguntas y dudas. “¿Por qué no me lo dijeron antes? ¿Qué más me han ocultado?” pensaba Marina, sintiendo una mezcla de ira y tristeza. Mientras tanto, en la terraza posterior, Alex se acercó a Isabella y Alexandros. “Mamá, Capitán, ¿cómo está Marina?” preguntó Alex, con preocupación en su voz. “Necesita tiempo para asimilar todo esto,” respondió Isabella, suspirando. “Es comprensible, ha sido un gran shock para ella.”dijo Alexandros asintiendo. "Por cierto, puede que no sea el momento pero hay algo que debo decirles. Marina y yo nos comprometimos hace unos días.” Isabella y Alexandros se miraron sorprendidos. Isabella fue la primera en reaccionar. “¿Comprometidos? Alex, me preocupa lo jóvenes que son ambos para hablar de matrimonio. ¿Estás seguros de esto?” Alex respiró hondo y miró a su madre. “Mamá, sabes que he amado a Marina Isabella desde casi toda mi vida. Sí, nos equivocamos al ocultar nuestra relación por casi cuatro años, pero estoy convencido de que Marina es mi primer y único amor. No puedo imaginar mi vida sin ella.” Isabella suspiró, viendo la determinación en los ojos de su hijo. “Entiendo, Alex. Solo quiero lo mejor para ustedes. Si están seguros de su amor, entonces los apoyaré”. Alex sonrió, sintiendo una oleada de alivio. “Gracias, mamá". Alexandros, que había estado escuchando en silencio, intervino. “Alex, hablas con una seguridad y una convicción que habla de tu entereza como un verdadero hombre. Eso me da la seguridad de que mi hermosa hija será plenamente feliz a tu lado, si siente exactamente lo mismo que tú.” Alex sonrió, sintiendo una oleada de alivio. “Gracias, Capitán. Estoy aquí para apoyarla en todo lo que necesite.” Isabella y Alexandros se unieron en aceptar el compromiso, abrazando a Alex y compartiendo su felicidad. “Estamos muy felices por ustedes. Y sí, necesitamos estar unidos y apoyarnos en todo momento. Felicidades a ambos,” dijo Isabella, con una sonrisa. Mientras tanto, en otra parte de la villa, Theo y Valentina estaban discutiendo cómo comunicar su compromiso a su papá y a su tía Isabella. La habitación estaba iluminada por la luz suave de una lámpara, creando un ambiente íntimo y acogedor. “Creo que deberíamos esperar un poco más,” dijo Theo, preocupado, mientras se paseaba por la habitación. “Con todo lo que está pasando, no quiero añadir más estrés a la situación.” Valentina asintió, sentada en el borde de la cama. “Tienes razón. Pero también quiero que sepan lo felices que estamos. Sus ojos brillaban con emoción, pero también con una pizca de preocupación. Theo se detuvo y se acercó a ella, tomando sus manos. “Lo sé, amor. Yo también quiero que lo sepan. Pero ahora mismo, con Marina lidiando con todo lo que ha descubierto y las reparaciones del barco y lo de la enfermedad de tú papá, no quiero que se sientan abrumados.” Valentina suspiró y apoyó su cabeza en el hombro de Theo. “Entiendo. Pero también creo que nuestra felicidad puede ser un rayo de luz en medio de todo esto. Quizás podamos encontrar una manera de compartir nuestra noticia sin añadir más presión.” Theo acarició suavemente su cabello. “Tienes razón. Tal vez podamos hablar con ellos en un momento tranquilo, cuando las cosas se hayan calmado un poco. Quiero que este momento sea especial para todos.” Valentina sonrió y levantó la cabeza para mirarlo a los ojos. “Gracias por entenderme, Theo. Sé que encontraremos el momento adecuado. Mientras tanto, podemos disfrutar de nuestro compromiso y planear nuestro futuro juntos.” Theo la besó suavemente “Sí, disfrutemos de este momento. Y cuando llegue el momento adecuado, compartiremos nuestra felicidad con todos.” La pareja se abrazó, sintiendo la calidez y el amor que los unía. A pesar de las dificultades y los desafíos, sabían que juntos podían superar cualquier obstáculo. De repente, escucharon un golpe suave en la puerta. Theo se levantó y abrió, encontrándose con Valentino, quien parecía preocupado. “¿Puedo hablar con ustedes un momento?” preguntó Valentino. Theo y Valentina intercambiaron una mirada rápida antes de invitar a Valentino a entrar. “Claro, pasa,” dijo Theo, cerrando la puerta detrás de él. Valentino se sentó en una silla y suspiró profundamente. “Sé que este no es el mejor momento, pero hay algo que necesito decirles. He estado pensando mucho en todo lo que ha pasado y en cómo podemos apoyar a Marina e Isabella. Creo que es importante que todos estemos unidos en esto.” Valentina asintió, sintiendo la seriedad en la voz de su padre. “Tienes razón. Todos necesitamos estar juntos y apoyarnos mutuamente.” Valentino miró a Theo y Valentina con una expresión de determinación. “Y creo que parte de eso es ser honestos y transparentes entre nosotros. Así que, si hay algo que quieran compartir, este podría ser un buen momento.” Theo y Valentina se miraron, sabiendo que este era el momento adecuado para compartir su compromiso. Theo tomó la mano de Valentina y se volvió hacia Valentino. “En realidad, si hay algo que queremos decirle. Valentina y yo nos hemos comprometido.” Theo respiró hondo y añadió, “Valentino, sé que debí pedirle la mano de Valentina antes, pero el amor me ganó y no pude resistirme. Mis disculpas por ello. Quiero que sepa que respeto profundamente y que haré todo lo posible para hacerla feliz.” Valentino asintió, pero su expresión se volvió más seria. “Theo, no te conozco lo suficiente y sí acepté su relación es porque como ya ustedes saben que no tengo recuerdos de nada en concreto en mi vida con esto de la amnesia temporal. Pero sí siento que mi princesa es inmensamente feliz contigo en su vida. Sin embargo, me preocupa mucho lo jóvenes que son ambos como para hablar de matrimonio.” Valentina intervino, tomando la mano de su padre. “Sí, papá, estoy muy consciente de que somos muy jóvenes y que tenemos que seguir creciendo en muchos aspectos. Pero sé y siento que Theo es mi principio y mi fin, que solo necesitamos recorrer juntos este camino que se llama vida.” Valentino miró a su hija y luego a Theo, viendo la determinación y el amor en sus ojos. Finalmente, sonrió y los abrazó a ambos. “Estoy muy feliz por ustedes. Y sí, necesitamos estar unidos y apoyarnos en todo momento. Felicidades a ambos.” Estoy seguro de que esto traerá un poco de alegría en medio de todo lo que está pasando.” La conversación continuó, llena de esperanza y planes para el futuro. A pesar de las dificultades, sabían que juntos podían superar cualquier obstáculo y encontrar la felicidad. Mientras tanto, en el astillero, las reparaciones del Isabella Dream’s continuaban. Javier Kalaris estaba preocupado por los retrasos. “Las reparaciones están tomando más tiempo de lo esperado. Podría llevarnos hasta un año completarlas,” dijo a uno de sus compañeros. “Espero que podamos resolverlo pronto,” respondió su compañero. De repente, un trabajador del astillero se acercó corriendo, con el rostro pálido. “¡Javier, tienes que ver esto! Hemos encontrado algo en el casco.” Javier frunció el ceño y siguió al trabajador hasta el lugar donde estaban realizando las reparaciones. Al llegar, vieron que habían descubierto una pequeña caja de metal incrustada en el casco del barco. La caja estaba sellada y parecía antigua. “¿Qué es esto?” preguntó Javier, examinando la caja con curiosidad. “No lo sabemos, pero parece que ha estado aquí durante mínimo un año,” respondió el trabajador. Javier decidió abrir la caja con cuidado. Dentro, encontraron un folder con documentos de peritajes del puerto de Atenas y evaluaciones periódicas del Isabella Dream’s. Al revisar los documentos, Javier se dio cuenta de que contenían las pruebas de una estafa perpetrada al barco durante un año por parte del Jefe de Máquinas. “Esto es increíble,” murmuró Javier para sí mismo. “Estas pruebas podrían cambiarlo todo.” El trabajador lo miró con curiosidad. “¿Qué has encontrado?” Javier cerró el folder y sonrió. “Ah, son solo facturas e informenes de inspección, nada más. Volvamos al trabajo.” En su habitación, Marina repasaba las cartas una y otra vez, tratando de entender todo lo que había descubierto. Las palabras de su padre biológico resonaban en su mente. Sin embargo, a medida que leía, comenzó a darse cuenta de que la única responsable de no haber conocido la verdad antes era ella misma. por haber rechazado hablar con su madre desde que supo que Nikos no era su verdadero padre. Decidió que necesitaba respuestas y que era hora de enfrentar la verdad. Salió de su habitación y se dirigió a la terraza posterior donde aún estaban sentados sus padres hablando en voz baja. La terraza estaba iluminada por la luz suave del mediodía, y una brisa fresca traía consigo el sonido de las olas del mar. “Mamá, Alexandros, necesito saber más. No puedo seguir así. ¿Hay algo más que no sepa más allá de las cartas?” preguntó Marina, con determinación en su voz. Isabella y Alexandros se miraron. “No hay nada más oculto, hija. Solo no haberte dicho que encontré las cartas recientemente” dijo Isabella, tomando la mano de Marina y acariciando su cabello. Marina sintió una mezcla de alivio y tristeza. “Lo siento. Me duele no haber aceptado conocerte durante toda mi vida. Fui tonta, tal vez orgullosa, pero supongo que era mi manera de protegerme de que no estuvieras conmigo. Creer que nos abandonaste era más fácil y cómodo porque así no te pensaba ni te extrañaba.” Alexandros se acercó y la abrazó. “Hija, entiendo tus sentimientos. Lo importante es que ahora estamos aquí, juntos. Te contaremos todo.” La conversación continuó, llena de revelaciones y emociones. Isabella y Alexandros compartieron recuerdos de su relación y cómo Alexandros tuvo que irse sin despedirse. Marina, por su parte, recordó momentos de su infancia que ahora entendía de manera diferente a la luz de las cartas. La tensión en el aire se disipó lentamente, y la conversación terminó con un abrazo familiar, mostrando la unión y el amor a pesar de las dificultades. “¿Qué les parece si preparamos algo sencillo para almorzar y luego organizamos una cena familiar?” sugirió Isabella, tratando de aliviar la tensión con una sonrisa. “Me parece una excelente idea,” respondió Alexandros, mirando a Marina. “Podemos cocinar juntos y disfrutar de un tiempo en familia.” Marina asintió, sintiendo que poco a poco las cosas comenzaban a encajar. “Sí, me encantaria"
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