El sol comenzaba a despuntar en el horizonte, iluminando suavemente la villa familiar. Alexandros despertó sintiéndose más renovado y decidido a enfrentar los desafíos que aún se cernían sobre ellos. Después de los días en el mar, se sentía más fuerte y con una nueva perspectiva sobre las cosas. Mientras disfrutaba de una taza de café en la terraza, Isabella se unió a él, con una expresión pensativa. "Alexandros, he estado revisando los asuntos pendientes, y no podemos olvidar el plazo del Isabella Dream's." Alexandros asintió, recordando que tenían un mes para mover el yate del puerto o pagar una multa considerable. "Tienes razón. Ya han pasado tres o cuatro días desde que nos dieron ese plazo. Necesitamos encontrar una solución rápidamente." Isabella miró el horizonte, reflexionando.

