Mientras tanto, en la isla de Naxos, Nikos llegó a la pequeña casa al final del camino, tal como le había indicado el párroco. Tocó la puerta y esperó, sintiendo una mezcla de nerviosismo y anticipación. Después de unos momentos, la puerta se abrió lentamente y una mujer apareció en el umbral. “¿Puedo ayudarlo?” preguntó, con una voz suave pero cautelosa. “¿Es usted Alara Kouris?” preguntó Nikos, tratando de mantener la calma. “No, no soy yo. Ella murió hace unos años. Mi nombre es Alanis Kouris, su prima. ¿En qué puedo ayudarlo?” respondió la mujer, mirándolo con curiosidad. “Mi nombre es Nikos. Estoy aquí en nombre de la familia Di Stephen Rossi. Estamos buscando a la hija de Alara Kouris, pues creemos que podría ser la hermana perdida de los Sres. Di Stephen Rossi,” explicó Nikos, e

