La luna iluminaba suavemente la habitación del hotel cuando Isabella y Alexandros regresaron después de la celebración. Aún envueltos en la felicidad de la noche, Alexandros notó una pequeña cajita en forma de barco sobre la cama, con una nota que decía claramente que era para él. Isabella lo miró con nerviosismo y esperanza. Alexandros abrió la cajita, sus manos temblorosas con una mezcla de curiosidad y anticipación. Dentro, encontró una varita de prueba de embarazo positiva y un pequeño kepis de bebé. Miró a Isabella con incredulidad y emoción. “¿Esto es real?” preguntó, su voz temblando. Isabella, con lágrimas en los ojos, asintió. “Sí, Alexandros. Vamos a tener un bebé.” Conmovido, Alexandros abrazó a Isabella con fuerza. “No puedo creerlo. Esto es un milagro, Isabella. Te amo tan

