Esa noche, Isabella y Alexandros se retiraron a su habitación en el hotel. La tensión de los últimos días parecía desvanecerse mientras se miraban a los ojos, encontrando consuelo en la presencia del otro. Sin necesidad de palabras, se acercaron y compartieron un momento de intimidad, dejando que sus emociones fluyeran libremente. Mientras se miraban a los ojos, Isabella sintió que todas sus preocupaciones se desvanecían. Alexandros acarició suavemente su mejilla, y ella cerró los ojos, dejándose llevar por la calidez de su toque.
Al amanecer, la luz del sol se filtraba suavemente a través de las cortinas, iluminando la habitación. Isabella y Alexandros se despertaron abrazados, disfrutando de la tranquilidad del momento. Decidieron bajar a desayunar juntos, saboreando cada instante de su tiempo compartido.
Mientras disfrutaban de un desayuno ligero en el restaurante del hotel, Isabella recibió una llamada del investigador privado. “Señora Di Stephen Rossi, hemos encontrado una nueva pista prometedora sobre su sobrina perdida. Necesito que venga a mi oficina para discutir los detalles,” dijo el investigador.
“Gracias, estaré allí en cuanto pueda,” respondió Isabella, sintiendo una mezcla de emoción y nerviosismo.
De regreso a su suite, Isabella se preparó para la reunión con el investigador, mientras Alexandros la observaba con una mezcla de preocupación y apoyo.
Isabella y Alexandros llegaron a la oficina del investigador privado una vez más. “Buenos días, Sra. Di Stephen Rossi, Sr. Marinos,” los invitó a sentarse.
“He estado trabajando según los datos aportados por los diarios de su padre y he encontrado algunos detalles interesantes,” comenzó el investigador, mostrando algunos documentos. “Parece que la adopción de la niña fue legal, aunque inicialmente parecía ilegal. Su madre biológica, Alexa Kouris, intentó protegerla de su padre, pero lamentablemente no llegó muy lejos debido a complicaciones de salud.”
Isabella sintió un nudo en el estómago mientras procesaba la información. La mezcla de alivio y tristeza era abrumadora, pero la presencia de Alexandros a su lado le daba fuerzas. “¿Qué pasó con esa pareja?”
“Lamentablemente, la pareja adoptiva perdió la vida hace cuatro años, dejando a las hermanas con la casa donde vivían y una pequeña pensión del gobierno. La mayor, Ana, cuyo apellido de soltera es Paladis, se quedó a cargo de la menor, Elena, quien tenía 14 años en ese momento,” continuó el investigador.
Alexandros tomó la mano de Isabella, brindándole apoyo. “Esto confirma que Elena es la hermana gemela perdida de Valentina.”
Isabella sintió una mezcla de alivio y tristeza.“Debemos hablar con Ana y Elena para compartir esta información y ver cómo quieren proceder.”
De regreso a su hotel, Isabella y Alexandros decidieron informar a Valentino y Valentina sobre los nuevos descubrimientos. Isabella llamó a Valentina, quien estaba en Stavros con su padre y su prometido, Theo.
“Valentina, tengo noticias importantes. ¿Está tu padre cerca?” preguntó Isabella, tratando de contener su emoción.
“Sí, tía Isabella, déjame poner la llamada en altavoz,” respondió Valentina, su voz temblando de anticipación. “Valentino, Theo, es necesario que nos reunamos acá en Atenas lo más pronto posible. Creo que la encontré. Se llama Elena y está aquí,” dijo Isabella, tratando de contener su emoción.
“¡Dios mío, tía Isabella! Esto es increíble," respondió Valentina, sorprendida y emocionada.
“Podrían tomar el último ferry del día a Atenas y encontrarnos en nuestro hotel. Podemos darles todos los detalles y organizar un encuentro con Elena y Ana,” sugirió Isabella.
“Claro, tomaremos el próximo ferry. Nos vemos pronto,” dijo Valentino, colgando la llamada.
Valentino, Valentina y Theo llegaron a Atenas tarde en la noche y al día siguiente se encontraron con Isabella, Alexandros Marina Isabella y Alex en el hotel. Isabella les explicó todo lo que había descubierto el investigador y cómo habían confirmado la identidad de Elena.
“Esto es un milagro,” dijo Valentino, conmovido. “No puedo esperar para conocer a Elena.”
En horas de la tarde, Isabella organizó el encuentro en el hotel donde se hospedaban Ana y Elena. Cuando todos estuvieron reunidos, Isabella presentó a Elena a Valentino, Valentina y Theo.
“Hermano, Valentina, Theo, esta es Elena,” dijo Isabella, con una sonrisa.
Elena, visiblemente emocionada, se acercó a Valentino y Valentina. “Es un honor conocerlos. Siempre sentí que faltaba algo en mi vida, y ahora entiendo por qué,” dijo Elena, con la voz temblorosa de emoción.
Valentino sintió un nudo en la garganta mientras abrazaba a Elena. Las lágrimas rodaban por sus mejillas, reflejando años de búsqueda y esperanza. “Bienvenida a la familia, Elena. Te he estado buscando durante tanto tiempo.”
Valentina también abrazó a su hermana gemela, sintiendo una conexión instantánea. “No puedo creer que finalmente te hayamos encontrado.”
Ana observaba la reunión con una sonrisa cálida, sintiéndose feliz por su hermana menor. Sabía lo importante que era este momento para Elena. “Ana, la marca de nacimiento… ” dijo Isabella, sorprendida.
Ana asintió. “Sí, ya habíamos hablado de esto antes. Definitivamente somos familiares.”
“Pero por las implicaciones legales inherentes y ligadas al apellido Di Stephen Rossi, debemos confirmar esto con una prueba de ADN,” añadió Isabella.
Ana asintió, comprendiendo la importancia del procedimiento. “Estoy dispuesta a hacer la prueba.”
El sol de la tarde se filtraba por las ventanas del salón, creando un ambiente cálido y acogedor. Isabella observaba con orgullo cómo su familia se reunía finalmente.
Más tarde, Isabella y Alexandros en compañía de Valentino al Pediatric Hospital Center of Athens para visitar a Dimitrios Petrou y sus gemelas. Las niñas, que habían sido trasladadas al hospital, estaban más estables que cuando llegaron. Ya despiertas y un poco más activas, mostraban signos de mejoría.
“Isabella, las niñas están más estables y activas,” dijo Dimitrios, con una sonrisa de alivio. “Están despiertas y más activas.”
“Eso es una gran noticia, Dimitrios,” respondió Isabella, con una sonrisa tranquilizadora. “Quiero presentarte a Valentino, nuestro hermano mayor.”
Dimitrios estrechó la mano de Valentino. “Es un placer conocerte, Valentino. Gracias por todo el apoyo que tu familia nos ha brindado.”
“Es un honor conocerte, Dimitrios,” respondió Valentino. “Estamos aquí para apoyarte en lo que necesites recuerda ahora somos todos una sola familia.”
En ese instante, el Sr. Papadopoulos, el abogado familiar, se comunicó con Isabella vis telefónica para compartir una nueva revelación. “Señora Di Stephen Rossi, según los datos de los diarios y los expertos, hemos descubierto la existencia de otra hermana. Podría tener unos 35 o 36 años. Su madre era asistente en un barco y vivió en la isla de Naxos. No pudimos obtener más información sobre ella, solo que su madre se llamaba Alara Kouris.”
Isabella quedó impactada por la noticia. “Otra hermana… Esto es increíble. Debemos encontrarla.”
“Haré todo lo posible para obtener más información,” aseguró el Sr. Papadopoulos.
Igualmente el mismo Instante, Alexandros fue llamado por las autoridades portuarias de Atenas por lo que lo citaron inmediatamente para recibir información relacionada con una denuncia que había hecho en Stavros por una posible estafa con alteración de documentos e informes de peritajes y uso de materiales inadecuados para el funcionamiento del barco Isabella Dream’s.
Alexandros le dijo a Isabella dela llamada y se fué al puerto Principal de Atenas en Akti Miaouli 10, 185 38 Piraeus a las oficinas de las autoridades portuarias dónde lo recibieron cortésmente y le dijeron “Señor Marinos, en base a las pruebas entregadas y la investigación realizada, hemos determinado que solo podemos sancionar a la persona involucrada con una pena de prisión de al menos seis meses a máximo de un año, además de la obligación de pagar la suma sustraída,” dijo el oficial. “Las pruebas solo arrojan que alteró firmas en órdenes de compras.”
Alexandros asintió, comprendiendo la situación. “Entiendo, oficial. Sin embargo, me gustaría explicar la situación actual de Dimitrios Petrou. Aunque esto no justifica sus acciones, es importante considerar que sus gemelas están gravemente enfermas y actualmente hospitalizadas en el Pediatric Hospital Center of Athens. Dimitrios ha estado bajo una enorme presión debido a la gravedad de la enfermedad de sus hijas.”
El oficial escuchó atentamente mientras Alexandros continuaba. “Existe la posibilidad de que, en lugar de imponer una pena de prisión, se considere dejar sin efecto la sentencia, teniendo en cuenta las circunstancias atenuantes. Dimitrios está dispuesto a pagar la suma sustraída y cooperar plenamente con las autoridades. ¿Podrían considerar esta opción?”
El oficial reflexionó por un momento antes de responder. “Entiendo la situación, señor Marinos. Evaluaremos la posibilidad de una sanción alternativa, considerando las circunstancias atenuantes que ha mencionado. Sin embargo, la decisión final dependerá de la revisión completa del caso y de las pruebas presentadas.”
Después de una breve pausa, el oficial continuó. “Tras revisar todas las pruebas y considerando las circunstancias atenuantes, hemos decidido que, en lugar de imponer una pena de prisión, se dejará sin efecto la sentencia. Dimitrios Petrou deberá pagar la suma sustraída y cooperar plenamente con las autoridades. Esta decisión se basa en la situación crítica de sus hijas y su disposición a enmendar sus acciones.”
Alexandros suspiró aliviado. “Gracias, oficial. Aprecio su comprensión y consideración en este asunto. Esta resolución permitirá que Dimitrios se concentre en cuidar de sus hijas.”
El oficial asintió. “Le entregaremos la resolución por escrito. Asegúrese de que Dimitrios cumpla con todas las condiciones establecidas.”
“Lo haré. Gracias de nuevo,” respondió Alexandros, tomando el documento que le entregaba el oficial.
Con la resolución en mano, Alexandros salió de la oficina, sintiéndose aliviado por haber encontrado una solución que permitiera a Dimitrios estar con sus hijas en este momento tan difícil.
Alexandros se comunicó con Isabella mientras se dirigía al hospital. “Isabella, ¿dónde estás ahora?” preguntó.
“Estoy en el hospital pediátrico con Ana, Elena, Valentino, Dimitrios y las gemelas,” respondió Isabella.
“Perfecto, nos vemos en un momento entonces,” dijo Alexandros.
Al llegar al hospital, Alexandros saludó a todos en el salón privado donde estaban reunidos. Las gemelas estaban descansando la siesta, lo que permitía un momento de tranquilidad para todos.
“Dimitrios, tengo algo para ti,” dijo Alexandros, entregándole el sobre con la resolución.
Dimitrios abrió el sobre y leyó la resolución. Sus ojos se llenaron de lágrimas de alivio y gratitud. “No sé cómo agradecerles lo suficiente. Esto significa mucho para mí y mis hijas. Prometo cumplir con todas las condiciones y enmendar mis errores.”
Isabella y Alexandros sonrieron, sintiendo una profunda satisfacción por haber ayudado a Dimitrios en un momento tan crítico.
En ese momento, un médico entró en el salón con los resultados preliminares de las pruebas de compatibilidad de Isabella y Marina con las gemelas. “Tengo los resultados de las pruebas de compatibilidad hasta el momento,” anunció el médico. “Las posibilidades de éxito son bajas si Isabella fuese la donante, pero con Marina las posibilidades son más altas. Sin embargo, aún faltan unos días para que las pruebas sean definitivas.”
Isabella y Marina se miraron, comprendiendo la importancia de esta información. “Haremos todo lo posible para ayudar a las gemelas,” dijo Isabella, con determinación.
El ambiente en el salón privado se llenó de esperanza y determinación mientras todos se unían para apoyar a Dimitrios y sus hijas en su lucha por la salud y el bienestar.