Durante los siguientes días, Isabella y Alexandros trataron de mantenerse ocupados mientras esperaban ansiosamente los resultados de las pruebas de ADN. Pasaron tiempo explorando Atenas, visitando lugares históricos y disfrutando de la gastronomía local. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro siempre estaba presente en sus mentes.
Una tarde, mientras paseaban por el mercado de Monastiraki, Isabella notó a una niña que le resultaba extrañamente familiar. “Alexandros, mira a esa nena, es como que estuviera viendo a nuestra hija cuando tenía esa edad,” susurró Isabella, señalando discretamente a la joven.
Alexandros frunció el ceño, sorprendido. “¡Oh, sé quién es esa niña! Es Sofía García. Sus padres estuvieron en el viaje del crucero.”
Alexandros llamó a la niña. “¡Sofía! ¡Hola!” La niña se giró y sonrió al reconocer a Alexandros. Corrió hacia él, seguida de su madre, Ana de García, y su hermano, Mateo.
“¡ Capitán Alexandros! ¡Qué sorpresa verle aquí!” exclamó Ana, mientras se acercaba con los niños.
“Hola, Ana. Qué gusto verlos. Esta es Isabella, mi prometida,” dijo Alexandros, presentándolos.
“Encantada de conocerte, Isabella,” dijo Ana, estrechando su mano. “Estos son mis hijos, Sofía y Mateo.”
Isabella sonrió y saludó a los niños. “Es un placer conocerlos. ¿Qué los trae a Atenas?”
“Estamos de paseo, conociendo la ciudad y visitando al padre biológico de Sofía, Richard Thompson,” explicó Ana. “Decidimos tomarnos un tiempo fuera de la escuela para este viaje educativo. Además, estoy esperando a mi hermana menor, que está en un internado aquí en Atenas.”
“¡Qué coincidencia! Nosotros también estamos explorando la ciudad y haciendo algunas diligencias personales,” dijo Isabella. “¿Les gustaría unirse a nosotros para almorzar?”
“Nos encantaría,” respondió Ana, sonriendo.
Mientras caminaban hacia un restaurante cercano, Isabella observó a Mateo y notó algo en su cuello. “Mateo, ¿puedo ver tu marca de nacimiento?” preguntó con suavidad.
Mateo asintió y mostró la marca en su cuello. Isabella se quedó sorprendida al ver que era idéntica a la de los Di Stephen Rossi.
Durante el almuerzo, Alexandros se encargó de entretener a los niños, permitiendo que Isabella y Ana conversaran más a fondo. En un momento, Richard Thompson y Carlos García se unieron al grupo, saludando a Alexandros con familiaridad.
“Richard, Carlos, qué gusto verlos,” dijo Alexandros. “¿Cómo han estado desde el último viaje del Isabella Dream’s?”
“Ha sido un tiempo de muchos cambios,” respondió Richard. “La tormenta que dejó varado al barco en Stavros fue un desafío, pero también una oportunidad para reflexionar y reconectar.”
“Sí, y ahora estamos aquí, explorando nuevas posibilidades,” añadió Carlos, sonriendo.
Isabella y Ana se dirigieron a una tienda cercana para comprar helados para los niños. Mientras esperaban en la fila, Isabella notó que Ana también tenía la misma marca de nacimiento en su cuello.
“Ana, esa marca en tu cuello… ¿es de nacimiento?” preguntó Isabella, tratando de sonar casual.
Ana asintió. “Sí, siempre la he tenido. ¿Por qué lo preguntas?”
Isabella tomó un profundo respiro. “Porque es idéntica a la que tenemos todos los Di Stephen Rossi. Creo que podríamos ser familia.”
Ana se quedó en silencio por un momento, procesando la información. “¿Familia? Eso sería… increíble. Nunca supe mucho sobre mi familia biológica. Mi hermana y yo fuimos adoptadas y criadas juntas, pero siempre sentimos que nos faltaba algo.”
“Tal vez podamos descubrirlo juntas,” sugirió Isabella, sonriendo.
Después de despedirse de Ana y su familia, Isabella recibió una llamada de Valentino. “Isabella, necesito hablar contigo sobre algo importante,” dijo Valentino.
“Claro, Valentino. ¿Qué sucede?” preguntó Isabella.
“Hay algo que no te he contado porque no lo recordaba. Valentina tiene una hermana gemela que se perdió desde su nacimiento. Nuestro padre se oponía a mi matrimonio con Axela y nos separó, manteniéndome trabajando lejos. No pude protegerla y no estoy muy seguro de cómo sucedieron las cosas, pero Valentina se salvó porque estaba más delicada al nacer. La otra bebé fue robada desde el hospital,” explicó Valentino, con voz cargada de emoción.
“¡No sabía nada de esto! ¿Cómo puedo ayudar?” preguntó Isabella, sorprendida.
“El Sr. Papadopoulos, nuestro abogado familiar, me llamó y me envió copias de algunos datos encontrados en los diarios de nuestro padre. Necesitamos que te reúnas con el investigador privado. Él tiene más información y puede explicarte mejor la situación,” dijo Valentino.
“Por supuesto, me reuniré con él lo antes posible. Y, por cierto, he encontrado a alguien más casualmente, se llama Ana y sus hijos Sofía y Mateo. Tienen la misma marca de nacimiento que nosotros. Creo que podríamos ser familia,” comentó Isabella.
“Eso es increíble, Isabella. Definitivamente necesitamos investigar más sobre esto,” respondió Valentino, sorprendido.
Más tarde, Alexandros recibió una llamada de Elena para informarle sobre el progreso de las reparaciones del Isabella Dream’s. “Las reparaciones van bien, aunque tuvimos que solicitar más tuberías de acero inoxidable y válvulas de alta presión. Pero dentro de todo, estamos avanzando más rápido de lo establecido,” explicó Elena.
“Gracias por la actualización, Elena. Mantennos informados,” respondió Alexandros.
Finalmente, se cumplió el tiempo de espera para los resultados de las pruebas de ADN. Isabella y Dimitrios, junto con Alexandros, se reunieron para dar lectura a los mismos. Los resultados fueron concluyentes: Dimitrios Petrou era un Di Stephen Rossi, al igual que sus gemelas Eleni y Sofía.
“Dimitrios, lamento mucho el daño que mi padre te hizo, pero quiero que sepas que no soy culpable de sus acciones. Estoy dispuesta a iniciar todas las pruebas necesarias para ver si puedo ser la donante de médula ósea que necesitan tus hijas para vencer la leucemia mieloide aguda,” dijo Isabella, con sinceridad.
Dimitrios asintió, conmovido. “Gracias, Isabella. Esto significa mucho para nosotros.”
Al día siguiente, Isabella, Alexandros y su hija Marina fueron al hospital público donde estaban internadas. La situación era crítica; una de las gemelas, Eleni, había empeorado significativamente. Dimitrios estaba sumamente angustiado, temiendo por la vida de su hija.
“Doctor, ¿qué podemos hacer? No puedo perder a mi hija,” dijo Dimitrios, con la voz quebrada.
“El hospital no tiene los insumos y medicamentos necesarios para tratar a Eleni. Necesitamos trasladarla a una clínica privada con más recursos,” explicó el médico.
En ese momento, Isabella, Alexandros y Marina llegaron al hospital para hacerse los estudios. Al ver la desesperación de Dimitrios, Isabella tomó una decisión rápida. “Nos haremos cargo de los traslados y los costos médicos. Vamos a llevar a Eleni y Sofía al Pediatrics Center of Athens, una clínica pediátrica privada de alto nivel,” dijo Isabella, con determinación.
El personal médico coordinó rápidamente los traslados aéreos necesarios. En cuestión de horas, las gemelas fueron trasladadas donde recibieron atención médica especializada. El equipo médico de la clínica, equipado con tecnología de punta, comenzó de inmediato el tratamiento intensivo para estabilizar a Eleni.
“Gracias, Isabella. No sé cómo podré agradecerte esto,” dijo Dimitrios, con lágrimas en los ojos.
“Lo más importante es que Eleni y Sofía reciban el tratamiento que necesitan. Estamos juntos en esto,” respondió Isabella, con una sonrisa reconfortante.
Después de asegurarse de que las gemelas estaban en buenas manos y de que tomarán la pruebas iniciales para el posible transplante, Isabella se dirigió a encontrarse con el investigador privado. Al llegar, el investigador, un hombre de mediana edad con una expresión seria, la recibió en su oficina.
“Señora Di Stephen Rossi, gracias por venir. He estado trabajando en el caso de la hermana gemela perdida de Valentina. Los diarios de su padre contienen información crucial que podría ayudarnos a encontrarla,” dijo el investigador, mostrando algunos documentos.
Isabella revisó los documentos con atención. “Esto es increíble. ¿Qué más ha descubierto?”
“El hospital donde nacieron Valentina y su hermana tenía registros de una adopción ilegal que coincide con la fecha de su nacimiento. Estamos siguiendo esa pista,” explicó el investigador.
“Gracias por su dedicación. Por favor, manténgame informada de cualquier avance,” dijo Isabella, agradecida.
De regreso en su hotel, Isabella recibió una llamada de Ana. “Isabella, ¿te gustaría reunirte con mi hermana Elena? Creo que sería bueno que nos conociéramos y habláramos más sobre la marca de nacimiento,” sugirió Ana.
“Me encantaría. ¿Cuándo y dónde nos encontramos?” preguntó Isabella.
“Estamos en la suite del hotel Grand Athens. ¿Te parece bien mañana a las 10 a.m.?” propuso Ana.
“Perfecto. Nos vemos mañana,” respondió Isabella.
Al día siguiente, Isabella llegó al hotel Grand Athens acompañada de Alexandros y subieron a la suite donde se hospedaba Ana. Tocaron la puerta y, para su sorpresa, quien abrió fue Elena. Isabella quedó impresionada al ver que era idéntica a Valentina.
“Hola, soy Elena. Tú debes ser Isabella,” dijo Elena, sonriendo.
Isabella apenas pudo contener su sorpresa. “Sí, soy Isabella. Es un placer conocerte, Elena. Y él es Alexandros, mi prometido.”
Elena los invitó a pasar y se sentaron en la sala de la suite. Ana se unió a ellos poco después, trayendo una bandeja con té y pasteles.
“Gracias por venir, Isabella. Queríamos hablar contigo sobre la marca de nacimiento y ver si podemos descubrir más sobre nuestra posible conexión familiar,” dijo Ana, sirviendo el té.
“Claro, estoy muy interesada en saber más. La marca de nacimiento que compartimos es un indicio muy fuerte,” respondió Isabella, tomando un sorbo de té.
Elena asintió. “Siempre hemos sentido que nos faltaba algo, una parte de nuestra historia que desconocíamos. Tal vez esta sea la oportunidad de descubrirlo.”
Isabella sacó una carpeta con documentos y fotografías de su familia. “Aquí tengo algunas fotos de mi familia y documentos que podrían ayudarnos a entender mejor nuestra conexión. También he estado en contacto con un investigador privado que está siguiendo algunas pistas.”
Ana y Elena revisaron los documentos con interés. “Esto es increíble, Isabella. Nunca imaginamos que podríamos tener una conexión tan cercana con otra familia,” dijo Ana, emocionada.
Mientras conversaban, Isabella recibió una llamada del Pediatrics Center of Athens. “Disculpen, debo atender esta llamada,” dijo, levantándose para contestar.
“Señora Di Stephen Rossi, quería informarle que Eleni ha respondido bien al tratamiento inicial. Sin embargo, necesitamos proceder con más pruebas para confirmar la compatibilidad para el trasplante de médula ósea,” dijo el médico al otro lado de la línea.
“Gracias, doctor. Estaré allí lo antes posible,” respondió Isabella, aliviada por las buenas noticias.
Después de colgar, Isabella se dirigió a Ana y Elena. “Debo ir al hospital. Las gemelas de Dimitrios están recibiendo tratamiento y necesitan más pruebas para el trasplante de médula ósea. ¿Podemos continuar nuestra conversación más tarde?”
“Por supuesto, Isabella. Lo más importante es la salud de las niñas. Nos vemos después,” dijo Ana, con comprensión.
Isabella y Alexandros se despidieron y se dirigieron rápidamente al Pediatrics Center of Athens. Al llegar, se reunieron con Dimitrios y el equipo médico. Marina, su hija, también estaba allí, lista para las pruebas.
“Gracias por venir tan rápido, Isabella. Las niñas están en buenas manos aquí,” dijo Dimitrios, con gratitud.
El equipo médico procedió con las pruebas adicionales, y el ambiente en la clínica era de esperanza y determinación. Isabella y Marina se sometieron a los análisis necesarios, y el médico les aseguró que harían todo lo posible para salvar a las gemelas.
Isabella, Marina y Alexandros regresaron al hotel y se reunieron con Alex para una cena ligera, y se retiraron a descansar.