CAPÍTULO 18: LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD

1985 Palabras
Isabella despertó al amanecer, sintiendo el calor de Alexandros a su lado. Aunque había pasado una noche tranquila, su mente estaba llena de pensamientos sobre Dimitrios y la marca de nacimiento. Se giró hacia Alexandros, quien la miraba con preocupación. “Buenos Días Hermosa ¿Te pasa algo? Te noto inquieta,” preguntó Alexandros, acariciando su mejilla. Isabella suspiró. “Buenos días Guapo, ayer descubrí algo sobre Dimitrios. Tiene una marca de nacimiento idéntica a la que tenemos todos los Di Stephen Rossi.” Alexandros frunció el ceño. “Eso es… sorprendente. ¿Qué piensas hacer?” “Voy a investigar más. Necesito hablar con Valentino es él único que me puedes decir si conoce los secretos de nuestro padre,” respondió Isabella, decidida. Después de desayunar, Isabella llamó a Valentino. “Hola, Valentino. Buenos Días ¿Cómo te sientes hoy? ¿Recuerdas más detalles de tu vida?” Valentino respondió con una voz más animada. “Sí, Isabella. Estoy mejorando y siento que casi todos mis recuerdos han vuelto. Pronto te librarás de mí,” bromeó, riendo. Isabella sonrió. “No quiero que eso suceda nunca más. Este tiempo juntos, aunque haya sido por una emergencia, ha sido el más maravilloso de mi vida. Recuperé al hermano que padre me quitó, al no permitirte acercarte a mí por casarme a los 18 años con alguien diferente a quien él tenía en mente.” Valentino se quedó en silencio por un momento, conmovido. “Yo también he disfrutado este tiempo contigo, Isabella. ¿Qué necesitas?” “Necesito saber más sobre la vida y secretos de papá, y eres él único que vivió con él siempre." explico. Valentino respondio. “Sí, te entiendo y no sabes lo caro que me costó vivir a su lado y bueno encontrarás esas respuestas en el estudio o en el dormitorio de papá en la casa grande de Atenas unos Diarios. Pero, ¿por qué necesitas conocer esos datos?” “Conocí a amigo de Alexandros llamado Dimitrios Petrou. Tiene la misma marca de nacimiento que nosotros,” reveló Isabella. Valentino se quedó en silencio por un momento antes de responder. “Sé de quién hablas. Me enfrenté a nuestro padre por él, pero me dijo que no era nadie. Definitivamente somos hermanos, bueno, medios hermanos. Y hay otra hermana en algún lugar del mundo de la que tengo conocimiento.” Isabella agradeció a Valentino y decidió que debía ir a la casa familiar para buscar esos diarios. Al día siguiente, junto con Alexandros se dirigió a la casa grande y buscaron en el estudio de su padre. Después de horas de búsqueda, encontraron varios diarios escondidos en un compartimento secreto del escritorio. Los llevó de vuelta al hotel y comenzó a leerlos. Los diarios revelaban una vida llena de secretos y engaños. Su padre había tenido múltiples relaciones y había dejado hijos en diferentes lugares. Isabella se sintió abrumada por la cantidad de información, pero encontró menciones a una mujer llamada Eleni, que coincidían con la madre de Dimitrios. Esto confirmaba sus sospechas sobre la conexión familiar. Con esta nueva información, Isabella junto con Alexandros decidieron reunirse con Dimitrios en un lugar tranquilo, lejos del hospital. Lo invitaron a una pequeña cafetería cercana y se sentaron en una mesa apartada. “Dimitrios, hay algo que necesito discutir contigo,” comenzó Isabella, con un tono serio pero amable. “La marca de nacimiento que tienes en el cuello… es idéntica a una que tienen todos los descendientes de los Di Stephen Rossi.” Dimitrios frunció el ceño, claramente incómodo. Cómo le dije hace unos días Isabella lo único qué sé es que es herencia de mi padre biológico pero no quiero saber nada de ese hombre,” dijo con firmeza. “No puedo llamar padre a alguien que me abandonó desde mi concepción, al igual que a mi madre.” Isabella asintió, comprendiendo su dolor. “Lo entiendo, Dimitrios. Pero creo que es importante descubrir la verdad. No solo por ti, sino también por tus hijas. Antier nos comentaste que las posibilidades de sobrevivencia recaen en trasplantes de médula ósea o de células madre de cordón umbilical compatibles, Por lo que necesitamos saber si hay una conexión familiar .” Dimitrios se quedó en silencio por un momento, procesando la información. Finalmente, asintió. “Está bien, Entiendo su punto hagamos pruebas de ADN.” Esa noche, Isabella, Alexandros y Dimitrios se dirigieron al hospital donde estaban las niñas. Con la ayuda del personal médico, recogieron muestras de ADN de Eleni y Sofia utilizando hisopos bucales. También recogieron la muestra de ADN de Isabella. Mientras tranquilizaba a las niñas, les explicó que era solo un pequeño procedimiento para asegurarse de que estaban bien. El personal del hospital mostró un gran apoyo y comprensión. La enfermera jefe, María, se acercó a Isabella y le dijo: “Estamos aquí para ayudar en todo lo que necesiten. Sabemos lo importante que es esto para ustedes.” Isabella agradeció a María y se sintió reconfortada por el apoyo del personal. Al día siguiente, con las muestras cuidadosamente etiquetadas y en sobres. Se dirigió en compañía de Alexandros a un laboratorio especializado en pruebas de ADN en Atenas y entregó las muestras para su análisis. El técnico del laboratorio le informó que los resultados estarían listos en aproximadamente una semana.Al salir Alexandros le dijo “Apoyo tu decisión, Isabella. Es importante saber la verdad, aunque pueda ser dolorosa.” Esa misma tarde, Alexandros decidió llamar a Javier Kalaris para informarle de su decisión. “Javier, he decidido no entregar las evidencias a las autoridades y dejar el caso,” dijo con firmeza. Javier se quedó en silencio por un momento antes de responder. “Entiendo, Alexandros. ¿Qué planeas hacer ahora?” “Me enfocaré en la vigilancia y supervisión de las reparaciones del Isabella Dream’s con la ayuda de Elena y Nikos,” explicó Alexandros. “Es lo mejor para todos.” Esa noche, Marina y Álex tuvieron una conversación íntima sobre el próximo cumpleaños de Marina. “Marina, tu cumpleaños se acerca. ¿Qué te gustaría hacer para ese día especial?” preguntó Álex, con una sonrisa. Marina lo miró con ternura. “Lo único que quiero es estar contigo y con nuestra familia. Pero también me gustaría que hablemos sobre nuestros planes de futuro y crecimiento personal.” Álex asintió, sintiendo una profunda conexión con Marina. “Haremos de tu cumpleaños un día inolvidable, y también planificaremos nuestro futuro juntos.” Mientras tanto, Alexandros e Isabella también tuvieron una conversación romántica sobre su futuro juntos. “Isabella, he estado pensando en nuestro futuro. ¿Te gustaría casarte conmigo?” preguntó Alexandros, con una sonrisa. Isabella lo miró con amor. “Sí, Alexandros. Quiero pasar el resto de mi vida contigo.” Esa noche, mientras Alexandros e Isabella se abrazaban, Alexandros reflexionó sobre su decisión de dejar el caso. Sabía que era lo correcto, pero también sentía una mezcla de alivio y preocupación. “Isabella, quiero que sepas que siempre estaré a tu lado, sin importar lo que pase,” dijo suavemente. Isabella lo miró con ternura. “Y yo siempre estaré contigo, Alexandros. Juntos enfrentaremos cualquier desafío.” Mientras tanto, en Stavros, Theo y Valentina disfrutaban de una atardecer en la playa. Sentados en la arena, miraban las olas romper suavemente contra la orilla. “Theo, ¿alguna vez has pensado en nuestro futuro juntos?” preguntó Valentina, con una sonrisa. Theo la miró con cariño. “Sí, Valentina. Sueño con un futuro donde podamos cumplir todos nuestros sueños y aspiraciones juntos.” De regreso en la casa en Stavros, Valentino decidió hablar con Valentina sobre Alexa, la mujer de las fotos que había encontrado. “Valentina, hay algo que necesito decirte,” comenzó, con un tono serio. “Alexa es tu verdadera madre, y tienes una hermana gemela perdida.” Valentina lo miró con sorpresa y confusión. “¿Qué? ¿Cómo es posible?” Valentino suspiró. “He buscado a tu hermana durante más de 17 años. Ha sido un desafío enorme, especialmente después de la muerte del amor de mi vida tu madre y el matrimonio fingido con Marcela D’Angelo por orden de mi padre.” Valentina sintió una mezcla de emociones. “No puedo creerlo… ¿Por qué no me lo dijiste antes?” “Quería protegerte,” respondió Valentino. “Pero ahora creo que es el momento de que sepas la verdad.” Valentina se quedó en silencio, procesando la información. Finalmente, asintió. “Gracias por decírmelo, padre. Ahora entiendo por qué siempre has sido tan protector conmigo pero a la vez tan distante.” Valentino la abrazó con fuerza. “Siempre estaré aquí para ti, Valentina. Juntos encontraremos a tu hermana.” Mientras tanto, en Atenas, Isabella y Alexandros se preparaban para una reunión con el abogado de la familia, el Sr. Papadopoulos. Querían asegurarse de que todos los documentos y pruebas estuvieran en orden antes de proceder con las pruebas de ADN. “Sr. Papadopoulos, necesitamos su ayuda para verificar la autenticidad de estos diarios y asegurarnos de que todo esté en orden para las pruebas de ADN,” explicó Isabella. El Sr. Papadopoulos asintió. “Por supuesto, Isabella. Revisaré los documentos y me aseguraré de que todo esté listo para el análisis.” Después de la reunión, Isabella y Alexandros decidieron dar un paseo por el parque cercano para despejar sus mentes. Mientras caminaban, Isabella no podía dejar de pensar en la posibilidad de tener más hermanos y en cómo esto afectaría su vida. “Alexandros, ¿crees que estamos haciendo lo correcto?” preguntó Isabella, con una mezcla de incertidumbre y esperanza. Alexandros la tomó de la mano y la miró a los ojos. “Isabella, estamos buscando la verdad. No importa cuán dolorosa pueda ser, es importante saber quiénes somos y de dónde venimos. Estoy contigo en esto, pase lo que pase.” Isabella sonrió, sintiendo una renovada determinación. “Tienes razón, Alexandros. Juntos podemos enfrentar cualquier cosa.” Mientras tanto, en el hospital, Dimitrios estaba sentado junto a las camas de sus hijas, observándolas dormir. Sus pensamientos estaban llenos de dudas y temores sobre el futuro. La conversación con Isabella había despertado viejas heridas, pero también una chispa de esperanza. “Papá, ¿estás bien?” preguntó Eleni, despertando y viendo la expresión preocupada de su padre. Dimitrios sonrió y acarició su cabello. “Sí, cariño. Solo estaba pensando en lo mucho que te amo a ti y a tu hermana. Haré todo lo posible para asegurarme de que estén bien.” Eleni asintió, sintiéndose reconfortada por las palabras de su padre. “Te quiero, papá.” “Y yo a ti, mi amor,” respondió Dimitrios, abrazándola con ternura. De regreso en el hotel, Isabella y Alexandros se preparaban para la cena. Mientras se vestían, Isabella no podía dejar de pensar en la conversación que había tenido con Dimitrios y en lo que significaría para todos si los resultados de las pruebas de ADN confirmaban sus sospechas. “Alexandros, ¿qué crees que pasará si Dimitrios resulta ser nuestro hermano?” preguntó Isabella, con una mezcla de curiosidad y preocupación. Alexandros se detuvo un momento, reflexionando. “Creo que será un desafío para todos nosotros, pero también una oportunidad para sanar viejas heridas y construir nuevas relaciones. Lo importante es estar juntos, como familia.” Isabella asintió, sintiendo una renovada esperanza. “Tienes razón. Pase lo que pase, siempre juntos.” Esa noche, mientras cenaban, Isabella y Alexandros discutieron sus planes para el futuro y cómo manejarían la situación con Dimitrios y las niñas. Sabían que sería un camino difícil, pero estaban decididos a enfrentarlo con amor y determinación. Mientras tanto, en Stavros, Valentino continuaba buscando pistas sobre la hermana gemela de Valentina. Sabía que encontrarla sería un desafío, pero estaba decidido a hacerlo por el bien de su familia.
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