Ya estábamos cerca de San Valentín, una de las fechas más cargadas de encargos para una marca de decoración y accesorios de regalos, por fin nos enfrentariamos ela nuestros primer catorce de febrero.
Iniciamos estudiando las tendencias de mercado y las modas más aseptadas para la fecha, al fin decidimos e iniciamos a tomar los pedidos y encargos, en esa época Okiru era solamente online. Llegó un momento que casi sobrepasamos nuestra capacidad de crear productos y fue cuando realmente nos dimos cuenta de lo querida y aseptadas que era la marca en la localidad, incluso algunos pedidos fuero tomados para entregar el trece de febrero por la noche, lo que demostraba que no solo éramos queridos sino también que confiaban en nosotros que el producto final sería con la cálidad y seriedad que tanto nos esforzamos en demostrar.
Tuvimos muchos contratiempos y la artesana empezó a dejar de rendir con el trabajo que no podía bajar por un solo producto su cálidad final, en ese entonces fue cuando vimos que esas ganas de hacer dinero y deseos de trabajar era solamente palabras lindas que nos contó el día de la entrevista, era realmente una persona poco confiables, sin visión y conformista.
Debido a todo esto muchos pedidos fueron entregados con pocas horas de secado y a tardes horas de la noche, pero no dejaríamos que la marca fuera afectada por su falta de compromiso y rápidamente actuamos bajando nuestra ganancias dándole algún obsequio extra a los clientes o entregando a domicilio de forma gratuita. Esta acción fue bien recibida y muchos clientes no quisieron aseptar el extra, ya que conocían que era una época complicada pero la calidad final de su regalo no fue mala y al ver nuestra acción de recompensar su confianza en nosotros sólo logró aumentar sus deseos de seguir fieles a nosotros.