CAPÍTULO 12: REVELADO

1898 Palabras
Estaba por cruzar las escaleras e ir hacia mi salón de clases, cuando siento que me toma fuertemente de la cintura apretándome y empujándome hacia él para poder robarme un cálido beso en mis labios. Mis ojos empezaron a cerrarse por las millones de emociones que sentía en esos instantes. —Ya basta, debemos entrar a clases. — Acariciando su mejilla. —Señorita enojona son solo 7:35. Vamos retrasados solo 5 minutos. Así nos fuimos juntos hacia el salón de clases, ni bien entramos los dos al mismo tiempo. La mirada de todos se plantó en nosotros, me acomodé el flequillo en la oreja y pasé a sentarme, sin antes contar que casi tropiezo con un pequeño desnivel del suelo. André suelta una pequeña sonrisa esa sonrisa que sigue transmitiendo infantilidad. Tomo asiento y empiezo a sacar mi módulo de prácticas, en el transcurrir de nuestras prácticas veo a André teniendo dificultad para resolver los ejercicios de física. Asomo mi módulo para que pueda verlo y poder seguir mi procedimiento. En un costado de la hoja escribe: “Gracias” con una carita sonriente. Le muestro una cálida sonrisa en la comisura de mis labios y continuo con mis procedimientos. Todos empezaron a soltar asombros y miradas desafiantes con el teléfono sobre sus manos. Una estudiante interrumpió ese silencio corto diciendo: —Es André y la estúpida de Cailin. —soltó de sus labios con tanta afirmación. De pronto André se levanta bruscamente dejando caer al suelo su módulo de física. Y ve a arranchar el móvil de un estudiante y lo tira sobre su carpeta diciendo: —Esta mierda va a parar ahora idiotas. —Soltando una mirada furtiva hacia todos. El docente de física interrumpe. —Jovencito usted está fuera de mi clase hoy y se va a dirección. André toma sus cosas bruscamente y se retira golpeando fuertemente la puerta del salón. Mientras un estudiante de mi costado me da un pequeño golpe en mi brazo izquierdo, mostrándome la fotografía en su móvil. Era André y yo besándonos hoy en la mañana, alguien nos tomó esa fotografía y se encargó de divulgarla con todos. Esto no podría ir mejor, ya decía yo. Al salir al break intenté buscar a André, pero no pude hallarlo, cuando un grupo de chicas se me acerca diciendo: —Y así como lo dijimos eres completamente una zorra y sin nada de escrúpulos. Me empujaron haciendo que yo cayera al suelo, hiriéndome el codo derecho e izquierdo mientras empezaban a sangrar me empezaron a tirar toda clase de bebidas que traían sobre sus manos. Las frías bebidas helaron mi piel, en ese momento intenté pararme y cuando por fin lo logré una trancada inesperada por parte de un chico me hizo resbalar y caer nuevamente. Justo en ese momento cuando las lágrimas querían rebalsar sobre mi pálido y cabizbajo rostro, llega él. —Dije que toda esta mierda va a parar hoy. —dirigiéndose para golpear al chico que me hizo caer. —Oh, por favor, Beth, si vamos a hablar de zorras, considérate una. ¿Crees que nadie sabe que te metiste con el capitán del equipo de fútbol mientras te veías a escondidas con Alexis? Esa última oración dejó a Beth paralizada sin poder defenderse bien. —No es cierto, nada de lo que dices es cierto. —Beth corriendo hacia el baño. André me toma de la cintura para cargarme mientras que todos alrededor no dejaban de presenciar la escena. Me dirige hacia su moto, me pone el casco y con una mirada sensible me da un pequeño beso sobre mi frente. Esos besos que te hacían sentir protegida. Me condujo hacia una pequeña y cómoda casa con un portón marrón grande que tenía la vista hacia la calle. Me bajó con sumo cuidado y procedió a quitarme el casco y me llevó cargada hacia el interior de esa casa. —No te asustes no es un secuestro. —dirigiéndome con una pequeña sonrisa y mirada tierna. Me acostó sobre la cama trayendo, agua oxigenada para desinfectar mis heridas, curitas y un vaso de agua tibia.  —Este hogar es la casa de mi mejor amigo Xander, yo también suelo quedarme de vez en cuando aquí. —Mientras me colocaba el curita. —Gracias por salvarme de esa forma, ya no puedo soportar todo esto que ni yo misma logro entender. Vi como su mirada se transformó en una mirada sensible y arrepentida. —Puedes usar mi playera ploma que dejé en el baño colgada. No quiero que te resfríes. Pasé al baño, al quitarme toda la ropa mojada que llevaba puesta y proceder a ponerme la playera de André. Me distrajo el olor de su piel que había quedado impregnado en la textura de la playera. Olía tan jodidamente bien, me la puse y salí a verlo. Él estaba sentado sobre la cama con una bolsa de doritos y dos gaseosas fantas. —La Fanta es mi gaseosa favorita. —le dije mientras sujetaba mi cabello. André me sujetó de la cintura y con sus delicadas manos recorrió mi cintura para luego tomar mi cuello y darme un beso largo y apasionado. —Te queda jodidamente bien a ti que a mí. —me dijo con un brillo en esos destellantes ojos grises. —Ven quiero mostrarte uno de mis lugares favoritos. —tomándome de la mano. Bajamos las escaleras y él sacó una llave de su bolsillo para poder abrir la puerta con rejas. Al entrar era un lugar cómodo pero la abundancia del color n***o en las paredes y posters. Me trasladaban a un lugar de sueños rotos o inicios de ello. —Le llamamos Black World. —Se nota por que. —le dije con una carcajada. —Aquí es donde ensaya el grupo, en cada pared tiene un pequeño garabato cada año dedicado a cada sueño roto. Observaba todo el lugar y era cierto las paredes traían pequeños garabatos con una dedicatoria y fecha. Nos sentamos André empezó a cantar un poco de sus canciones favoritas y entre unas románticas que hacían que mis mejillas se tornasen un color rosa. Me empezó a mostrar los discos de cada grupo de rock que seguía él.  —¿Te escuchaste alguna canción de algún grupo de aquí? —me preguntó con una mirada ansiosa. —Lamento decirte que no, no fui acostumbrada a escuchar ese género musical. Se dio un giro y empezó a poner los discos de cada sencillo en la grabadora y la primera que eligió fue su favorita. —The Kids Aren’t Alright de The Offspring. Es mi canción favorita, describe mi situación a la perfección, sueños hechos añicos. Empecé a escucharla y la letra era tan realista y cruda a la vez. —Esta canción suelo escucharla y cantarla con mi hermano es: No, It Isn’t de +44. Veía la mirada perdida y cabizbaja de André. —André tus canciones son geniales. Me gusta cada estrofa de tus canciones y cada oración. Me cargó sobre sus brazos y mientras la música corría, no dejaba de mirarme a los ojos. —Cailin Harrison eres mi jodido rayo de luz. Al terminar de pronunciar esta corta oración me dio un cálido beso. Cuando de repente alguien entró. —Xander te presento a Cailin, Cailin él es Xander mi mejor amigo que vive aquí. —Así que encendieron la grabadora para poner a +44. Por eso digo un adiós también es un te amo. Esa última oración me erizó completamente la piel. Le interrumpí diciendo: —¿Cómo dijiste? —Que un adiós es también un te amo. ¿No piensas lo mismo? En ese momento no pude quedarme callada y me lancé contra él. —Así que fuiste tú, quién publicó esa estúpida foto mía tirada en el suelo llena de comida encima. —No sé de qué estás hablando.  —No finjas más, ese usuario falso que usas para ocultarte es solo cortina de humo. Como explicas la foto de un grupo de rock, y la frase fijada en tu muro escrita: “Un adiós también es un te amo”. —Está bien sí, fui yo. ¿Algún problema? Dale las gracias a tu jodido André. No entendía nada ahora, no entendía, nada estaba encajando en estos momentos, había encontrado a la persona que tal vez inició todo esto. Pero ¿por qué pronunció André? —Basta Xander, esto acabó aquí. —llevándome hacia afuera de la casa. —Intentaré explicarte todo, ahora entiendes por qué no soy ni el 1% de ángel que crees tú. Yo inicié esto para que todos te empezaran a j***r la vida en la universidad, pero jamás creí que llegarían a tanto. Lo hice porque quería llamar tu atención, de una manera cuidar mi jodido y estúpido orgullo. Cuando me arrojaste ese jugo no podía quedar mal ante todos con esa imagen, no podía quedarse así. Pero debes creerme, estoy empezándote a querer de la manera más estúpida, pero te juro que no volverá a pasar te protegeré por el resto de mi vida. Escuchar todo eso me heló la piel y mis manos empezaron a entumecerse con la ayuda del frío. —No tengo nada que creerte, como es posible que fuiste capaz de hacerme esto. No te imaginas cuanto lloré por tus idioteces. No digas que me quieres porque esto está demostrando lo contrario. Ahora pienso que solo soy el vacío que crees tú, poder llenar con la partida de Ada, y no soy ninguna jodida segunda opción. Empiezo a creer y concordar con César solo vas dañando a las personas por doquier. —mientras las lágrimas no cesaban de recorrer por todo mi rostro. —No metas al estúpido de César. —Solo eso puedes decir, insultar e insultar. Solo me usaste, me besaste para que nos pudieran tomar esa maldita fotografía. No quiero verte más André William no me busques quiero odiarte por toda mi vida. —Cailin detente, por favor perdóname. —escuché a lo lejos mientras me dirigía para tomar un auto e ir hacia mi casa. Al llegar a mi casa mamá me esperaba toda furiosa. —Me llamaron de la facultad diciéndome que evadiste tus últimas clases. ¿Por qué hiciste eso? Tú nunca haces ese tipo de cosas señorita. —Como vas a saberlo, si siempre estás en tu querido trabajo. —Cailin ¿Estás bien? ¿Qué pasó? —viendo los curitas que traía pegadas en la piel. Corrí a subir a mi habitación y procedí a echar llave. Necesitaba llorar tanto para poder sanar el alma como escuché decir a tantos psicólogos. Solo necesitaba a papá, él siempre me escuchaba era más comprensible que mamá, mamá quería siempre demostrar con orgullo la buena hija que puedo ser. Y presumir que su hija será la futura cirujana del hogar. Pero parece que no le importaba mis jodidos problemas. Escucho mi teléfono timbrar y al ver era André, no dejaba de insistir en llamarme hasta que decidí apagar el teléfono para poder dejar un rato esta situación destructible en mí, y tratar de dormir un poco para poder levantarme con más fuerzas que nunca y poder empezar de nuevo. Así tenga que ver esa jodida mirada gris cada día en la facultad y salón de clases. Solo necesitaba un calmante para apagar mis penas.  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR