CAPÍTULO 14: UNA SONRISA APAGADA

3624 Palabras
La lluvia muy fina caía sobre mi rostro, debía caminar con cuidado para evitar resbalones. Ni pensar, si es que pasaría algo que me pusiese nerviosa, siempre terminaba con tropiezos. Al llegar al salón de clases me quité la chaqueta para colgarla en el espaldar de mi silla. Cuando veo a André pasar hacia su asiento, mientras se quitaba la sudadera de color crema, vi detalladamente su brazo izquierdo y no hablo por los músculos que poseía, sino por la presencia de moretones que se ubicaban cerca al codo izquierdo y antebrazo. Sabía que podrían ser recientes porque ayer no pude notarlo. Cuando se dio cuenta que los vi volvió a ponerse la sudadera. A la salida de la facultad André se me acerca rodeándome con sus fuertes brazos para darme un delicado beso en mis labios. Mientras nos subíamos a la moto para que pueda dejarme en mi casa, sin querer apreté su brazo izquierdo provocando que dé un pequeño quejido de dolor. —¿Qué le ocurrió aquí? No es necesario que trates de ocultarlo. —No es nada. — trató de afirmar.  —Vamos André, no puedes mentirme fácilmente. Somos futuros     médicos y ambos sabemos que la mayoría de los moretones se forman cuando se rompen pequeños vasos sanguíneos que están cerca de la superficie de la piel por el impacto de golpe o lesión. —Te responderé con la verdad, pero te llevaré a Black World. Cuando llegamos vi al mejor amigo de André arreglando el montón de hojas regadas por la mesa. Me vio y me dijo: —Lamento haberte dicho eso aquella tarde. Espero puedas perdonarme. —No pienso hacerlo. —le bromee. —Esta bien sí, no soy quién para ir juzgando a las personas. —Gracias, bueno mejor me voy. Mientras André se quitaba la sudadera para estar más cómodo, acomodó el pequeño sillón que estaba en el rincón y ambos procedimos a sentarnos ahí. Antes de pasar a sentarse trajo una fotografía de la pared para mostrármela. —Este soy yo con mi hermano, aquí estábamos en un estadio viendo a su equipo de fútbol favorito. Esa foto me reflejaba mucha alegría y el pequeño niño con ojos grises igual que su hermano tenía una hermosa sonrisa de pómulo a pómulo. —Pero yo jodí la vida de mi hermano, me encargué que su sueño se hiciera añicos y se tiñera de n***o. Soñaba con ser un gran futbolista y poder pertenecer a su equipo favorito de fútbol. Pero un día mi hermano decide jugar con la moto como todo niño curioso la hizo arrancar, cuando me di cuenta era demasiado tarde habían atropellado a mi hermano ocasionando una lesión en la médula espinal. Y así perdió la movilidad en el tronco, piernas y órganos pélvicos. Debido a su inmovilidad ha causado la pérdida de masa muscular y como consecuencia la atrofia y pérdida de resistencia en los músculos. A pesar de todo sigue sonriéndome es un niño muy fuerte. —sus lágrimas empezaron el recorrido. Le tomé y le di un fuerte abrazo apoyando su cabeza sobre mi pecho. Escuchar todo esto me dolía tanto, no puedo dejarlo solo. —Está bien, ya pasó, llora todo lo que necesites. Llorar cura el alma y no estás solo estoy aquí. —tratando de secarle las lágrimas. —Hoy mi padre como de costumbre llega todo ebrio. Hoy se cumplió medio año del accidente de mi hermano. Llegó para hacerme acordar lo mal hijo que soy que no tengo ni un futuro, que prefiere verme postrado en cama que mi hermano. Mi madre intentó detenerlo y cuando lo hizo él la empujó haciendo que cayera al piso. No pude contenerme, le dije que con ella no se metiera y con la hebilla de la correa cayó sobre mi codo y antebrazo provocando los moretones que ves. Ahora sabía un poco más sobre André y no sé cómo, pero no estaba dispuesta a dejarlo solo bajo ni una circunstancia. —No sé cómo parar esto, pero no puedo marcharme de casa. —me dijo entrelazando sus dedos enfurecidamente. Todo ese rato estuve con él tratando de distraerlo, mientras me mostraba algunas fotos de su infancia y una que otra estaba Ada, pero no podía sentir celos en esos momentos. Me llevó hacia mi casa, cuando llegué fui a comer moría de hambre, pero en mis pensamientos recordaba la mirada y las lágrimas de André no podía dejarlo así. Así que fui a correr hacia mi habitación por mi móvil para mandarle un mensaje de texto a André. —“¿Qué tal si tú y yo vamos al parque de juegos mecánicos más tarde?” Me responde después de 3 minutos. —“No nos caería nada mal” —“Pasas por mí a las 7:00pm” Fui a darme un baño y ver que atuendo vestir más tarde. Al salir del refrescante baño fui por mis libros de histología celular para aprovechar y estudiar un poco. El tiempo pasó y llegó la hora de arreglarme, quería verme muy bonita y oler bien. Mientras terminaba de arreglarme mi móvil empieza timbrar era André. —Estoy afuera preciosa. —Bien, ya salgo ahora. Mientras bajaba por la escalera para dirigirme hacia la puerta, escucho el acelerado motor fuerte. Reí entre mí, es un maldito loco dije. Le di un pequeño beso corto en sus preciosos labios. Luego me puse el casco para dirigirnos hacia el parque. Al llegar André estaciona la moto en la zona de parqueo, y fuimos al parque. André decidió primero llevarme hacia la casa del terror, no estaba muy de acuerdo en ello. Entramos y mis gritos asustadizos siempre estaban en escena. André me sujetaba de la cintura y solo se reía viendo lo tan ridícula que me veía. Luego fuimos a la ruleta grande y mirándome a los ojos me dijo. —Siempre fuiste diferente y ahora más que nunca lo sé, siempre serás ese rayo de luz en mi vida. Gracias por aparecer en mi vida y transformar mierda en arte. Al terminar me acercó a él y me dio un beso largo y romántico. Todo parecía hermoso todo encajaba bien, al bajar fuimos por unos helados de 3 bolas. —Mírate eres toda una niña, que no sabe por dónde empezar por el helado para evitar escurrirse. —mientras me daba un beso en la cabeza abrazado en mí de los hombros. —Déjame disfrutar mi helado y por si no lo sabías prefiero el helado derretido. —Solo sé que cada vez te vuelves más perfecta señorita enojona.  Y ahí estaba su apodo típico en mí. Nos sentamos cerca al mar para terminar de disfrutar el día bajo las estrellas y es ahí cuando se me ocurre nombrar una estrella que siempre me cautivaba desde el azul oscuro del cielo. —¿Ves esa grande estrella que parece alumbrar más que las otras y busca opacarlas? Siempre la veía de pequeña, a todo lugar que iba estaba ahí. Ahora que la vemos brillar juntos debido a las reacciones nucleares de fusión en su núcleo. Esta estrella brillará por miles de millones de años más. Y sabrá siempre quienes fuimos. Cuando no quede nada de hidrógeno que quemar en ella y la fusión del helio toma el relevo haciendo llegar a su ciclo final, se llevará junto con ella nuestra gran historia. —A esa estrella la llamaré Dirac. —¿Dirac? ¿Cómo la ecuación matemática de Dirac? —me dijo interrogándome. —Sí, le puse ese nombre porque describe perfectamente el fenómeno del entrelazamiento cuántico. Que quiere decir: “Si dos sistemas interactúan uno con el otro durante un cierto periodo de tiempo y luego se separan, es posible describirlo como dos sistemas separados, pero de alguna manera sutil están convertidos en un solo sistema. Aunque se separen y estén a millones de kilómetros de distancia, o a años de luz, se siguen influyendo entre ellos.” Nosotros seremos esos dos sistemas, nuestra conexión permanecerá y es instantánea. Y nuestra estrella evidenciará todo. —soltando un suspiro. Al culminar mi exégesis, sus ojos brillosos no dejaban de observarme. —Todo lo que me dijiste está grabado aquí en cada parte de mi corazón, ahora solo te pertenece a ti. — mientras me tomaba mi mano para llevarme hacia su pecho. En ese silencio nocturno con solo de acompañamiento, las luces y el faro de lejos con la dulce brisa marina y el sonido de las olas. Me cargó sobre sus brazos para caer juntos sobre la arena, nuestros rostros y miradas chocaron para dar pase a un profundo beso frente al mar y ahora también de nuestra estrella. Nos sentamos y André me acercó sobre su pecho estando ya recostada me dijo: —Mi padre ese hombre alcohólico a veces siento odiarlo tanto y a la vez me compadezco de todo el daño que sufrió en el pasado. Mi abuelo al que nunca llegamos a conocer mi hermano y yo desheredó a mi padre por embarazar a mi madre. Mi madre solía contarme sobre lo bueno que era con ella, pero a la vez sentía tanto miedo porque ambos pertenecían a mundos distintos, así como tú y yo, mi padre hasta ese entonces provenía de una familia acomodada. Pero mi abuelo al hacer eso destruyó la vida de alguna forma de mi padre, jamás quiso conocernos y lo desechó sin rumbo dejándolos en la nada. Todo este tiempo siempre he odiado a las personas de dinero, hasta incluso intenté hacerlo contigo. Te veía tan dulce, bonita y estúpida a la vez y muy propensa a sufrir accidentes. Pero aquí me ves con el miedo a perderte. —No lo harás André, solo si no haces cosas estúpidas. —No creo poder hacerlas Harrison. Me abrazó y me besó mientras acariciaba mi cabello. ­—¿No te he dicho lo hermosa que te ves con ese look? Después de todo, el chicle en tu cabello no estuvo nada mal. Reímos un rato, la hora de volver a casa se acercaba nos subimos a la moto para empezar con el recorrido. Al llegar y bajar de la moto André suelta unas palabras. —Harrison, te quiero. Y se despidió de mí con un corto beso cálido sobre mis labios. Entré a casa mis padres aun no llegaban, no podía dejar de sonreír en toda esa noche. Todo era perfecto a lado de él, conocí un poco más su pasado y el causante de sus delirios. Pero me detuvo algo. — ¿En realidad yo también lo quería? Mientras cenaba algo mis padres llegan a casa con una pequeña noticia. ­—Estrella Polar estábamos pensando celebrar tu cumpleaños. Podrás invitar a los amigos que creas conveniente. Tu recepción será en Dream Garden. ¿Estás de acuerdo? Olvidaba la fecha de mi cumpleaños, ya estaba pronto a solo dos días. —Creo que está bien papá. —Perfecto mañana veremos los preparativos.  Al subir a mi habitación en mi mente aun rondaban los recuerdos de las palabras de André y la fotografía que lo marcaba. Así que procedí a enviarle un mensaje de texto. —“Quiero conocer a tu hermano mañana” Eran 12:50 am y aún no había ni un visto por parte de él no entendía, seguro estaba en ensayo en black world. Y fui a descansar. Al día siguiente como todo día normal como siempre debió ser. En el salón de clases busco a mi chico de silueta perfecta, pero no pude hallarlo. —¿Qué pudo pasar con él? Aún seguía sin responder hacia mi mensaje. Al culminar la última clase, escucho murmullos de chicas admiradas diciendo, “black feelings está aquí” Eso involucraría la presencia de André salí al balcón a visualizar el alboroto. Y ahí lo vi, con su único estilo, con ese gorro caído de lana, sudadera negra y jeans pitillos gris. Mientras cantaba: —“Cariño, tómate el tiempo porque las luces están brillando. Tú y yo tenemos todo lo que se necesita para hacerlo. No lo finjamos.” Esa pequeña estrofa era de la banda de rock de Guns N’ Roses. Al terminar y ser el centro de atención de todos en la universidad, André se me acerca con un ramo de rosas rojas y en medio de ellas yacía una rosa teñida de n***o. —Señorita Cailin Harrison, yo André William me enamoré de cada parte de ti, cada defecto tuyo. Ahora tenemos mucho que recorrer juntos, sin antes decirte lo que pudiste hacer conmigo, esta rosa negra significa lo mucho que cambiaste mis sueños, pasaron de un color oscuro a un color cálido. ¿Cailin Harrison acepta ser la novia de este estúpido? No podía creer, mis pies sentían que no tocaban el suelo, mis mejillas empezaban a tornarse un color rosa matizando cada parte de mi rostro. Los nervios no se detenían, mi mirada fija en los jodidos ojos grises. Esto era demasiado perfecto en estos momentos, con los labios medio tartamudeando le dije. —Jamás diría que no. Me cargó de la cintura para apegarme hacia él, y para cerrar con broche de oro me besó frenéticamente en frente de todos. Todos empezaron a grabar con sus teléfonos con lo asombrados que estaban y unos cuantos pitidos no faltaban. Todos empezaron aplaudir para acompañar la escena del beso frenético. Y entre toda la concurrencia se encontraba la mirada fija de César hacia nosotros y luego se retiró. Ahora era la novia oficial del rockero y futuro médico de André William. Antes de llegar a casa le dije lo mucho que quiero conocer a su pequeño hermano. Su vista se tornó un poco amenazada. —Bien, no tengo las mismas comodidades que tú, soy de un hogar humilde, pero trato de que con mi música pueda sacar adelante a mi pequeña familia excluyendo al perdedor de mi padre. —Eso no me importa André, te acepto en cualquier condición. No me enamoraré de si tienes o no dinero, sino de ti de tu yo entero. Me besó la cabeza y me dijo. —Esta bien paso a recogerte a las 6:00pm. No me marché sin antes darle un cálido beso. Al entrar a la casa mis padres estaban con los preparativos de mi cumpleaños. No quise interrumpir, subí a mi cómodo escritorio para empezar a estudiar, no era nada fácil grabarme tantos términos, pero al final lo logré. Se me vino a la mente llevarle algo al hermano de André, bajé a la cocina para alistar los ingredientes y preparar los deliciosos cupcakes para su hermano y para André estaban los bombones rellenos de crema de maní, sabía que no le agradaba mucho el dulce así que espero que el mío sí.    Al terminar de hacer mis postres subí rápidamente a cambiarme el tiempo me ganaba. Cuando terminé de alistarme de pronto escucho su acelerado motor desde afuera, entonces sabía que estaba él afuera. Bajé con cuidado y recogí los postres sobre la mesa y salí a recibirlo. Con mucho cuidado subí a la moto sujetando fuertemente la caja llena de los postres. Empezamos el trayecto, el fuerte frio recorría cada parte de mi cuerpo tratando de sujetar fuertemente la caja de postres para evitar su caída. Estábamos llegando al pueblo donde había conocido a los pequeños niños, cuando de repente deja de acelerar y pasa a estacionar la moto al costado de una casa con rejas. El ambiente era muy distinto a la zona donde vivía, pero estaba emocionada por conocer al hermano de André. —Bien, aquí es preciosa. — tomando mi mano para poder entrar a la casa. Ni bien entramos y una señora con cabellos recogidos y una bella sonrisa nos salió a recibir. —Madre ella es mi novia Cailin Harrison de la que tanto te hablé. —¡Oh, hijo! Es preciosa. —Es un gusto conocerla señorita, preparé algo para cenar. —Eso es muy amable de su parte. —le dije mostrándole una sonrisa de alegría. André me dirigió hacia la habitación de su hermano. Estaba un poco nerviosa en esos momentos, cuando estábamos cerca veo a su pequeño hermano leyendo un libro sobre comics acostado en la cama. Cuando deja de leer para dirigir su vista hacia nosotros. —André— alza la voz con admiración. —Ella es la chica de la que te hablé cada noche, Cailin él es Quim. Quim por más que trató de mostrarme la mejor sonrisa, su sonrisa se veía apagada. —Quim te traje algo que espero que te guste. —¿Qué es? — me dijo con la mirada ansiosa. Le mostré la caja de cupcakes y aparté los bombones que eran para su hermano. Se alegró muchísimo, pero la sonrisa seguía apagada como una estrella que dejaba de brillar repentinamente. —Muchas gracias Cailin eres la mejor espero que mi hermano tonto jamás te pierda. — mientras le daba un bocado a uno de los cupcakes. Reímos ambos luego nos dirigimos a la sala de estar, la madre de André estaba preparando la mesa para servir la cena. Le ayudé a poner la mesa mientras intercambiábamos palabras. —Me alegra que mi hijo pudo conocer a una chica diferente como tú. Solo por favor no lo lastimes ha pasado por mucho. —No está en mis planes lastimarlo solo quererlo cada día más. —le dije con mucha afirmación. Mientras pasábamos a cenar y André llevaba la cena a su hermano, la mamá de André empezaba a compartir las anécdotas de André. Cuando inesperadamente entra su padre en estado alcoholizado. Vi la mirada de André ponerse en alerta.  —¿Así que no significo nada para ti? ¿Quién es ella? ¿Una más de tus enredos? Esta vez se nota más bonita. Esas palabras hicieron que me revolviera todo lo que había ingerido en esos momentos. André inmediatamente se paró bruscamente de la silla. —Detente, solo por esta vez, puedes parar. Y no es ningún enredo, ella es mi novia. — con una mirada desafiante hacia su padre. El padre de André dirigió la vista perdida hacia a mí, tratando de acercarse a mí. Pero André se puso delante de mí. —No sé qué le viste a ese perdedor, pero te recomiendo dejarlo. Nada de bueno trae a este hogar y menos lo hará contigo. —me dijo esas palabras crudamente. La madre de André se encontraba muy nerviosa. André me toma del brazo para sacarme de la escena. —Espérame ya vuelvo enseguida. En esos momentos estaba perpleja ante toda la situación. André me da el casco mientras él se colocaba el suyo y partimos. No sabía que decirle solo mi silencio ganaba pase. Estábamos dirigiéndonos a Black World, al llegar y pasar, André se quita tirando bruscamente la chaqueta hacia el sillón. —Tranquilo, entiendo perfectamente. — abrazándolo. —Lo siento, no esperaba que él regresase a casa temprano como suele hacerlo. —No me importa, no malogremos este día. Comimos juntos los bombones rellenos de crema de maní, mientras veíamos una película juntos abrazados. —Están demasiados ricos preciosa. Asentí con una sonrisa y nos besamos. De pronto esos besos se tornaron más profundos, empezó a recorrer mi cintura con sus dedos acariciando cada parte de mi abdomen. Nuestras respiraciones entre cortadas eran sinfonía en esos momentos. Me cargó mientras me besaba, mirando a los ojos me dijo. —Eres increíblemente sexy. Y me llevó hacia la habitación cuando de pronto el sonido de la lluvia al romper hizo que la escena se tornara más perfecta. Me tiró sobre la cama quitándose el polo puesto y pasar a los besos profundos y frenéticos. —¿Estás segura de querer hacerlo? — me dijo con la respiración entrecortada. —Sí André. Pareciera que nuestros besos estaban en una rebelión de quien ganase primero y mi piel junto la de él hacía solo que la erizara. Todo estaba resultando perfecto, André me besaba mientras me sujetaba del cabello hacia él y su mirada no podía pasarla desapercibida era una mirada tórrida y sensual, era simplemente perfecta. Cuando todo terminó de sus dulces labios soltó. —Eres jodidamente perfecta, hacerlo contigo es como si estuviese haciendo el amor con tus neuronas. Solté una carcajada y fui a besarlo mientras mis manos jugaban con los pequeños mechones de su cabello. —André mañana será la recepción de mi cumpleaños en Dream Garden y no quiero que faltes. Quiero presentarte a mis padres. Me cogió de la cintura para apegarme hacia él. —Uy, eso me suena a miedo. — soltando pequeñas carcajadas. Mientras nos vestíamos le pedí que me ayudara a ponerme el sujetador. —No soy nada bueno con eso, sé quitártelo, pero no ponértelo. — mientras batallaba con el broche de mi sujetador. Al final subimos hacia la moto sin antes colocarnos los respectivos cascos y empezar el viaje. Al llegar a casa y despedirme de él con un suave beso sobre esos rosados labios. Me percaté de la cámara de vigilancia que estaba en lo alto de la columna de la puerta de mi casa. Espero que no nos haya captado a ambos. Y pasé, la sonrisa en mi rostro era tan evidentemente que mi madre lo notó. —¿Y usted por qué tan feliz? ¿Supongo que es por lo de mañana? —Es más que eso. — le dije con una sonrisa media pícara.  Al subir a mi habitación y pasar a darme una ducha caliente, la esencia de André William quedó impregnada en cada parte de mi piel, haciendo recordar detalladamente cada escena. Desde los besos hasta la habitación. 
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