CAPÍTULO 20: UNA HISTORIA GRABADA

1224 Palabras
El sonido del monitor cardiaco me despierta con sobre saltos, los signos vitales de André estaban bajando. —¡André no, por favor no es la hora! El equipo médico ingresó haciendo que me marchase, desde la ventana de la puerta de cuidados intensivos. Visualizaba todo en conjunto con suspiros de dolor esos que sientes que se te está yendo el alma. La mamá de André entra asustada con el rostro repleto de lágrimas. Corrí a abrazarla mientras se lamentaba. —¿Por qué me está pasando este tipo de cosas? Siento que ya no puedo más. ¡André no, hijo mío! La abracé fuerte sin decir ni una palabra. Cuando lograron estabilizarlo, sentí que mi alma regresó de nuevo hacia mi cuerpo. Fui a traerle un café caliente a la mamá de André. De una manera me sentía culpable de que André se encontrara postrado en cama. Los meses pasaban, todos tenían la esperanza que André pronto despertara. Yo ya estaba empezando algunas prácticas en Berlín. Pero nada era gratificante sino tenía a André. Y así pasó medio año, el otoño estaba cerca y mi viaje a Oxford junto con el. Cuando llegué a Oxford, al primer lugar que fui fue el hospital donde se encontraba André. Cuando estaba por cruzar al cuarto de cuidados intensivos me topé con la discusión de mi madre con la mamá de André. —Solo no quiero que sufra más mi hijo señora ¿No puede entender eso? —¿Qué está pasando aquí? —les pregunté, mientras volteaban a verme. —Hija no sabría que llegarías hoy. —No importa ya estoy aquí, ¿De qué estaban hablando? —La fuerte lesión vascular cerebral que produjo un infarto cerebral, producirán en él parálisis en el lado del cuerpo izquierdo. Presenta complicaciones a nivel de memoria. Ha tenido varias crisis continuamente, Cailin si tú amas a mi hijo verdaderamente, permite que puedan desconectar a mi hijo no quiero que sufra más. Simplemente ya no puedo resistirlo. Que momento tan caótico, tan funesto, tan terrible e indescriptible. —No me pida eso por favor. —Por favor Cailin no permitas que siga sufriendo. Las lágrimas una vez recorrían su trayecto. No podía perder al amor de mi vida, empezaron a llegar todos los recuerdos juntos. Ya no habría más paseo en motos, había amado subirme a su moto amaba los trayectos juntos. Extrañaba su frase típica: “Señorita enojona” Veía el grabado en mi muñeca era una historia grabada, nuestra historia grabada bajo tinta. Salí corriendo bajo la oscuridad funesta de la noche, miré al azul oscuro del cielo estrellado. Y corrí a nuestro lugar favorito me senté bajo el muelle contemplando nuestra estrella la que se encargaría de cuidar bien nuestra maravillosa historia. —Dirac lo amo tanto, te amo André. Solo que ahora no está la penetrante mirada gris para decírmelo. Tal vez si se hubiese puesto el casco el daño sería menor. Me siento culpable. Y ahí recordé lo que me dijo. —André me protegiste con tu propia vida amor mío. Pensé mucho toda la noche y cuando creí tener la respuesta decidí ir al hospital, al menos solo quería ver a mi amado André William, aunque fuese la última vez. Contemplé la playera ploma de André, me la puse para recordar sus cálidos abrazos y su aroma. Al medio día que llegué al hospital vi a César con un disco de Black Feelings. Se lo quité con el rostro furioso para decirle lo siguiente: —¿Qué haces con eso? ¿A qué viniste? —Tranquila, lamento todo. Solo quería llevarme un autógrafo de él. —¿Eres idiota acaso? André está en coma ¿Quieres burlarte? —No Cailin. Quiero llevarme un autógrafo de él con su huella dactilar. Mi hermano y yo nos gustaba mucho su género musical incluso fuimos a algunos conciertos. También estuve en el debut, aunque no quise ir. Juzgué a André cuando él fue quien presentó cargos sobre Alexis. Siempre fue un gran chico, que solo necesitaba ser escuchado y amado. Gracias por aparecer en su vida. —entrando al cuarto de cuidados intensivos.Cuando entramos juntos encontré a Xander sentado cerca la camilla que yacía postrado su mejor amigo. A lado de él había muchos obsequios para André de sus seguidoras y posters del grupo. Derramé unas cuantas lágrimas al ver todo eso. Xander inesperadamente habló: —Yo tengo la maldita culpa, si yo no le hubiera mostrado las malditas drogas de mierda. No estaría aquí. Perdón André siempre fuiste el hermano que siempre quise tener. Ya no tenía tiempo ni ganas para reclamarle a Xander, ahora todos estábamos sufriendo por André teníamos el alma en el fondo del bolsillo. Pasé a darle un cálido beso, un beso que decía te amaré por siempre. Un olvídate de todo menos de mí. Mientras le tomaba la mano pasé acariciando su brazo derecho y me topé con la llamativa cicatriz que nunca le llegué a preguntar y la que siempre evadía. Xander interrumpió el momento diciendo: —Creo que jamás te lo dijo, pero esa cicatriz se la hizo cuando te salvó por primera vez. Se enfrentó a ese par de delincuentes, uno de ellos tenía navaja y le logró lastimar el brazo derecho. Pero solo así pudo protegerte. Al terminar de escuchar lo dicho por Xander el amor que sentía por André solo aumentó y no sé si era bueno en ese momento sentirlo. Porque sabía cuánto me estaba lastimando amarlo en estos momentos, pero jamás podría dejarlo de hacerlo. La mamá de André pasa al cuarto y mis padres, la decisión por fin se tomó. Pero yo quería seguir luchando por el amor de mi vida, solo que sentía que mis fuerzas se desvanecían cada vez más. —Te amaré siempre hijo mío. —Perdóname André no supe ver lo gran chico que fuiste en la vida de mi hija. — soltando en lágrimas mi madre. —Sabía que mi hija contigo sería feliz, pero ahora varón, la estas lastimando indirectamente. Pero gracias por siempre estar protegiéndola de tanto. —mientras papá se secaba lentamente las lágrimas.  La decisión fue tomada, desconectarían al amor de mi vida en unos instantes. Todos rompimos en llanto mientras los médicos pasaban a retirar el respirador artificial. —Esperen, esto no puede terminar así. ¡No por favor!, tiene que haber otro modo de salvarlo, pero no de esta forma. ¡Por favor! —mientras los brazos de papá me sujetaban fuertemente. Apoyándome en su pecho mis lágrimas no dejaban de cesar, con los ojos cerrados, mi mente hizo un vago recuerdo de todo lo vivido con André. Sus sonrisas infantiles, sus estados ebrios. Sus besos, nuestro lugar favorito bajo las estrellas bajo nuestra estrella. Nuestro gravado que marcaba nuestra gran historia. André William no era el chico perfecto, pero siempre buscó esa luz, su jodido rayo de luz para desvanecer toda clase de sueño roto. Sabía que dentro de él había una luz interior, una luz llena de infantilidad, llena de esperanza para transformar su mundo a un mundo lleno de sueños cálidos. André William y Cailin Harrison de mundos completamente distintos que los unía una extraña y particular estrella desde el azul oscuro del cielo. Que juntos eran un: “Olvídate de todo menos de mí”  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR