Ana estuvo despierta desde muy temprano, atenta a cualquiera que pudiera atravesar esa puerta. No estaba segura de qué era lo que más le asustaba. Que apareciese Octavio o que aquella mujer la entregara ante cualquier hombre para tomar posesión de su cuerpo. Aterrada ante estos pensamientos y como si lo hubiese atraído de alguna forma, una mujer abre bruscamente la puerta. - ¡Vamos, arriba señoritas!. ¡Que para vivir debajo de estos techos hay que generar dinero!. Las chicas se sobresaltaron y se pusieron de pie rápidamente. Detrás de aquella mujer empezaron a ingresar varias jóvenes casi desnudas, con un fuerte olor a tabaco y alcohol. Fueron rápidamente a darse un baño para luego descansar. - ¡Vamos, rápido qué están esperando!... Bajen a limpiar el bar, tiene que estar todo listo p

