El príncipe Leonardo se levantó muy temprano para acompañar en el desayuno a su padre. . - ¡Buenos días padre!. Saludo al rey que se encontraba en el gran salón desayunando. - Buenos días hijo. ¿Qué te sucedió?. ¿Y ese golpe?. Pregunto el rey al ver la marca que tenía Leonardo en su frente. - Entrenando padre, no es nada. - Deberías de prestar más atención, un error como ese en la guerra puede costarte la vida. - Lo se!. Por cierto, hoy iré contigo a recorrer el pueblo!. - Fantástico!, lo haremos después del desayuno. Por cierto, que bueno que estés aquí, en un rato se va a sumar una bella joven a la que quiero presentarte. - Esta bien, seguramente se trata de la que llego hace poco. La princesa perdida!. Respondió el príncipe con desinterés. - Si, la misma!. Ha venido de visita, t

