El príncipe vio las lágrimas en sus ojos y la abrazó muy fuerte. - Quédate tranquila Ana, mírame... ¡Estoy aquí, junto a ti!. Dijo el príncipe depositando un beso en sus mejillas. - ¡Espera aquí un momento!. Y marchó en dirección al baño. Ella se sentó en la cama mientras se envolvía con aquel tapado que le había dado el príncipe. Él se acercó, y luego se puso de rodillas ante ella. - ¿Me permites?. Preguntó él, quitándole los zapatos con delicadeza. Ella solo observaba tratando de comprender sus intenciones. No fue difícil de entender cuando tomó aquel tapado que cubría su cuerpo por completo, dejando al descubierto las pequeñas prendas que le habían dado en aquel burdel. Eso hizo que se avergüence un poco. Ana estaba muy asombrada por lo que estaba sucediendo. El príncipe Leonar

