Laura D'angelo. Sus manos se paseaban por mis pechos y mi abdomen, sus labios no dejaban de moverse junto con los míos, incluso comenzaba a faltarme el aire, la adrenalina no me ayudaba en respirar mejor, moría de ganas de poder sentir su piel contra la mía, pero de pronto él detuvo sus caricias y dejó de besarme. -Lo siento-acomodó su camisa y su pantalón. -¿Qué sucede?-pregunté mientras pasaba mis dedos por mi cabello. -Estamos en un taxi...-dijo en un tono bajo. Fue ahí cuando me di cuenta que el chofer nos estaba mirando por el retrovisor, al igual que él acomodé mi vestimenta e intenté ocultar mi rostro que se había vuelto de un tono rojizo. Mis nervios comenzaron a aumentar, por un momento olvidé que tenía heridas, así que cuando mis nervios aumentaron el dolor se intensificó.

