Al ver a mi niña allí recluida, me hicieron salir, me despedí de ella y podía volver más tarde otro ratico, porque tenía que ir a que me pasaran el tratamiento para el dolor y evitar una infección, también tenía que alimentarme, aunque después de esa noticia no tenía ánimos de nada. Me fui a la habitación de mujeres operadas por cesárea, al llegar las otras mamás como yo, me preguntaron por la bebé, me solté a llorar no pude ni emitir una sola palabra, cada vez que intentaba hablar, la emoción por el dolor que sentía me provocaba dolor en la herida, era un momento muy doloroso en mi vida, veía a las otras mujeres con sus bebitos en brazos amamantándolos y eso era un cuchillo a mi corazón, sentía mucho dolor. Solo pensaba por qué yo no estoy así como ellas. La doctora, le mandó hacer un e

