Capítulo 35 Me encamine junto a mi amiga Ángela a las gradas del campus, en donde pasaríamos el resto del receso viendo a nuestras novias practicar, había extrañado mucho esa imagen tan celestial y majestuosa, mi rubia, alta, esbelta y hermosa novia en su uniforme de porrista, esa diminuta falda y su cabello en una cola alta era todo lo que necesitaba para poder vivir. La entrenadora les dio un momento para descansar y yo tome mi teléfono para enviarle un mensaje. Verte con esa falda tan corta, me excita – Seren. Note como se mordía el labio inferior con picardía al leer el mensaje, luego giro su rostro hacia a mí, me sonrió con sensualidad y lo que hizo a continuación me dejo sin palabras, se incli

