Con pasos confiados y una sonrisa de satisfacción Serena emergió de la sala de juntas, al cruzar el umbral su mirada se detuvo en las secretarias, con elegantes tabletas en mano, se movían con gracia, coordinando las futuras reuniones y asegurándose de que cada detalle administrativo estuviera en su lugar. Las asistentes, meticulosas, adjuntaban delicadamente los maniquíes que exhibían las prendas de colecciones pasadas. En un rincón, sobre uno de los escritorios se encontraba parte del equipo de marketing, discutían seriamente sobre las últimas tendencias y posibles mejoras. Serena observó todo con ojos agudos y siguió su camino hasta llegar al área creativa, una vez ahí se acercó con pesar a uno de los maniquíes que lucía un diseño creado por ella, correspondía a la nueva colección y es

