Aquella noche, mientras Serena se encontraba en el elegante pent-house de Adrien, Adela se encargaba de empacar algunas de sus pertenencias. Ella comenzó a envolver en papel algunas decoraciones que además de costosas eran de un material delicado. En un espacio en una de las repisas había una fotografía de ella y Liam. Soltando un suspiro y recorriendo aquella fotografía con sus dedos, Adela recordó el día de su boda, pues en aquel papel fotográfico estaba capturado ese momento. Adela no vestía un ostentoso vestido blanco con un gran velo o una falda ampona, ella había elegido un vestido blanco delicado y sencillo, su ramo estaba conformado por hermosas flores blancas y su cabello atado en un moño con algunes mechones de cabello cayendo a sus costados en hermosos espirales que la hacían

