Han pasado tres meses ya y mi barriga ha crecido tan espantosamente enorme, tanto que yo misma me asusto de verme el reflejo, ya lejos quedaron los dias en que mi vientre era plano. Bruno ahora está en Milán, se fue por asuntos de negocios, el todo este tiempo ha cuidado de mi. Siempre que el se va así, yo me lleno de preocupación, es verdad que Bruno es un hombre fuerte, tiene personas que lo respaldan, también está a casi un año levantando un grupo de Casinos acá en esta Ciudad. Pero, todavía no he olvidado a Antón De Luca, sus manos recorriendo mi cuerpo, su lengua haciendo me calentar mi piel, a veces lloro, lloro porque el es un mal hombre que solo desgracia me trajo a mi vida, no es del todo culpable, pero si es en buena parte el culpable de todas mis desgracias. La madre de Brun

