bc

Vendida al Diablo.

book_age18+
2.4K
SEGUIR
11.2K
LEER
venganza
oscuro
BE
los opuestos se atraen
chico malo
mafia
substitute
like
intro-logo
Descripción

Helena Meléndez es una hermosa jovencita que creció siendo feliz hasta sus casi 17 años junto a su madre, pero un día su vida cambia al aparecer en escena un hombre quien dice ser su padre, su madre estando enferma de una enfermedad terminal, le entrega la custodia de su hija, a cambio de darle un hogar y estabilidad, pero todo puede pasar en el lapso de un año que le faltará a Helena para ser mayor de edad, su padre no la buscó para cuidar de ella, solo quiere entregarla a un Gánster mafioso para que deje de buscar a su otra hija, Alana.

Alli empieza el calvario de la chica que pasará en manos de Antón De Luca un hombre a quien conocen como el Diablo,

El diablo había visto a Alana Evans en dos ocasiones antes, y le había encantado la chica de 17 años, había pedido a su Padre que se la cediera para ser su mujer, sin embargo al padre de Alana no le pareció dejar ir a su hija a un destino incierto porque la amaba mucho, no así a su hija Helena, quién creciera lejos de él.

Cuando Antón De Luca descubre el engaño de que Helena no es Alana, trata de revertir las cosas, pero ya está casado, por lo mismo trata mal a su recién esposa dejándola vivir de manera inhumana.

¿Podría Helena escapar de las garras del diablo? ¿Alcanzará a vengarse de su progenitor?

Lea y sumerja se en esta historia de amor, odio, venganza y un triángulo amoroso al estilo de la Mafia.

chap-preview
Vista previa gratis
Separada de la única persona importante.
Solía ser una persona feliz, con muchos sueños y mantenía viva la esperanza de ver mejor a mi madre, ella padecía una enfermedad terminal, aún así mi madre siempre proyectó en mí su positivismo. Pero todo cambió un día que volviera de la escuela, encontré una visita inesperada, vi a un hombre mayor platicando con mi madre. Mi madre quien se mantenía en cama, debido a su padecimiento, ese dia la vi de pie en el umbral de la puerta que daba a la sala. —Helena, ve por las tortillas —me demandó. En un principio, yo quería negarme a su petición, porque no quería dejar a solas a mi madre con un desconocido. Aunque tuve que obedecerla, al notar algo en su mirada que no podía descifrar. Me dirigí a comprar las tortillas al establecimiento que estaba cerca de nuestra vivienda, caminé a pasos rápidos para volver tan pronto. Minutos más tarde, cuando retorné a mi hogar, la encontré sentada en el taburete de color azul, el único que había dentro del pequeño salón. Cuando nuestras miradas se cruzaron, puede notar como le salían las lágrimas. En ese instante, miles de preguntas invadieron mi mente ¿Por qué lloraba? ¿Qué estaba pasando? —¡Madre! ¿Qué te sucede? —exclamé, con melancolía. Corrí hacia ella, para abrazarla. —¡Aléjate Helena! —masculló, alejándome hacia un lado—. ¡Vete con tú padre! Su rechazo fue un golpe bajo para mí. —¿De qué estás hablando? —cuestioné, frunciendo el ceño. Miré hacia todos lados como una loca, en busca del supuesto hombre que era mi padre. Tenía casi 17 años, pero no era tonta. —Madre, ¿Qué sucede contigo? —continué—. Recuerda que sólo somos nosotras dos. Su sonrisa se mostró en una pequeña línea, desconocía totalmente a esta mujer. Un semblante oscuro invadía sus ojos, tenía el presentimiento que quería deshacerse de mí, como si fuese algún trapo viejo. Eso hizo que un gesto de cólera invadiera todo mi ser. Una voz nos interrumpió. —Vendrás a vivir conmigo —exigió, señalándome—. A tu madre le contrataré una enfermera para que la cuide. ¿Quién se creía ese hombre? Acaso cree que podía llegar como si nada y dar órdenes como un general. ¿Qué le pasaba a mi madre? ¿Por qué me ponía en una encrucijada? Presentí que mi vida sería un mismísimo infierno. —¡No iré a ningún lado! —gruñí, enfadada. Sin embargo, aquel hombre le hizo señas a unos tipos que andaban con él. En menos de lo que pensaba, esos sujetos me tenían sujetada y me llevaban a un vehículo de color plateado que estaba estacionado en la acera. Me metieron dentro de él a la fuerza, las lágrimas se deslizaban por mis mejillas. Me sentía humillada. —¡Mamá por favor! —le supliqué—. ¡No me envíes con un extraño! Le gritaba esa frase como si fuese un mantra, me olvidé hasta de la noción del tiempo. Hubo un momento, en que aquel hombre había retornado, vistiendo un delicado traje, se acomodó en el asiento de al lado. —De otro vehículo, observé a una mujer de edad promedio, que llevaba puesto un traje de enfermera. —¡Cállate! ¡Qué no eres una niña! —¡Nadie pidió su opinión! —farfulle con rabia—. Todo esto es su culpa. Pude notar la mirada de odio, que parecía lanzar dagas de fuego que me herían todo mi cuerpo. Tenía la certeza de que reaccionaría de alguna manera brusca. Lo supuse cuando me propinó una bofetada. —¡Te odio! —le grité a todo pulmón. —Me importa un comino —bramó. Entonces en ese momento, comprendí que toda mi vida cambiaría de manera drástica. Quién sabe que le habrá dicho a mi madre, para convencerla; pero puedo notar que solo quiere obtener algún beneficio propio, así sea mi padre biológico, es un monstruo. Sequé mis lágrimas con brusquedad, lo miré con odio y le dije: —¡Me las pagarás! Él me dedicó una mirada maliciosa, sonriéndome. —No creo que seas capaz —murmuró cerca de mi oreja—. Aunque de seguro, sacaste alguna habilidad de mí. El vehículo emprendió la marcha, dejando mi hogar atrás. Horas más tarde... Todavía no habíamos llegado a nuestro destino, sin embargo deduje que habían transcurrido alrededor de dos horas, en donde pude sentir un montón de emociones y no precisamente eran buenas. Tenía que buscar alguna alternativa para salir de este embrollo, debía de recuperar lo que había perdido. Y sobre todo, me vengaría de este hombre por todo el daño que nos había causado. De repente, nos adentramos en lo que parecía ser una ciudad repleta de luces, puesto que yo vivía en un pequeño pueblo, así que éste me pareció un lugar demasiado asfixiante. Una enorme casa apareció justo cerca de nosotros, el portón se abría lentamente para darle paso al vehículo, que se detuvo frente a la entrada principal. El hombre desvío la mirada hacia mí. —¡Bájate y sígueme! —ordenó. Accedí a regañadientes. Divisé la mirada hacia la puerta, en donde una mujer de cabello rubio, caminaba hacia el sujeto. Ella le dedicaba una gran sonrisa, se notaba lo empalagosa que era, aunque podría ser fingida. Pero, todo ese gesto de felicidad desapareció al notar mi presencia, su sonrisa se convirtió en una mueca de disgusto. —¿Quién es esta niñata desaliñada? —reclamó, señalándome. Rodé los ojos, dándome cuenta de que sería una piedra en mi zapato. —No te preocupes —le dijo él—. Ella... es... bueno. Como no sabía que responder a la estúpida mujerzuela, le facilité el trabajo. —Soy su hija, la cual no se hizo responsable desde hace diecisiete años —aclaré—. Prefirió abandonarnos, para tener una vida fácil. —¡Cállate! —me gritó cerca de la oreja. —Mi amor, ¿Eso es cierto? —cuestionó, frunciendo el ceño. La tomó por el brazo, llevándola a una habitación apartada de mí, pero la curiosidad por saber que estaba pasando me hizo seguirlo, me detuve detrás de la puerta para escuchar lo que no era de mi incumbencia. —Su madre era una fácil que me sedujo, y ahora quiere que me haga cargo de esa bastarda —le explicaba a su pareja. —¿Y para qué la trajiste a vivir aquí? —se queja la mujer, soltando un alarido. —Escúchame, las cosas no son como lo piensas —respondió, intentando tranquilizarla. Por un instante me sentí aliviada, porque creí que me dejaría libre. —Sabes que ese imbécil delincuente, sigue detrás de nuestra hija. Esa respuesta de la rubia descolorida, me dejó desconcertada. —Lo sé —acoto él—. Tengo una mejor idea. No entendía absolutamente nada de lo que estaban hablando esos dos. —¿Cuál es tú idea? —pregunta la mujer. —Se la venderé a ese hombre, como si fuera Alana —aclaró—. Lo haré por los cinco millones de euros que ofreció darnos por Alana. Por un instante pensé que la mujer le reclamaría por semejante atrocidad. Pero estas palabras me dolieron aún más. —Es muy poco dinero, así que porque no le cobras el doble, su cree que es Alana y se la llevará, al menos Alana vale más que esos cinco millones. —dijo discutiendo su avaricia. Me alejé corriendo, ya no tenía caso seguir escuchando el resto, ellos me venderían al mejor postor así que en ese momento lo que debía hacer era huir. Ellos regresaron a donde yo estaba, miré con repudio a ese hombre. Sabía que era un pecado, porque así lo establece la Biblia, pero a ese ser miserable lo despreciaba con todas mis fuerzas, jamás lo consideraría como mi padre. —Te recuerdo señor Don nadie, que te destruiré —musité, mostrándole una frívola sonrisa. Eso ocasionó que le mujer se enojara, para darme un manotazo. —¡Respeta a mi esposo! ¡Niña insolente! —¡El respeto se gana! —le grité—. Y este hombre no se lo merece. Me miraron con desprecio y él me dijo: —Sígueme, te voy a mostrar tu habitación, lo seguí y me llevó al sótano de aquella casa, era una habitación pequeña, apenas cabía una cama, una mesita, una pequeña lámpara de mesa, emanaba una luz amarilla que me daba más sueño. Los dos se fueron y me dejaron ahí. recosté mi cabeza en la almohada y me quedé dormida, no me percaté de cuanto tiempo había pasado. Según que había pasado toda la tarde y noche, ya hoy era otro día. Mi estómago gruñía con hambre. En ese momento se abrió la puerta y era la misma mujer, habló sin mirarme directamente. —Báñate, vístete con esta ropa y sal a comer, para todos eres nuestra hija —me aclaró. —¿Hija? —sí mi hija —dijo con voz gruesa. —Te llamaré Alana. —ya sabía yo sus trucos, me quería hacer pasar como su hija para enviarme con algún malvado y pervertido. —¡No soy tu hija, deja de decir que lo soy! —recriminé. —Si algo sale mal, de todo esto, te culparé solo a ti y te irá peor que con el mismo diablo —me amenazó. —Incluso tu madre no tendrá para su tratamiento, y morirá lentamente en sufrimiento. —me amenazaba con el bienestar de mi madre. "Otra vez el diablo" me dije y la verdad de todo lo que ella dijera, solo esa parte capté.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.8K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.6K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.0K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook