Lilibeth sale del consultorio y corre al baño donde vomitó y luego lloró inconsolable, una señora de mantenimiento entra y la ve llorando con las manos agarrando el lavamanos y su cara baja, la señora se conmovió tanto que se le acercó y le ofreció un abrazo. — No sé qué te pasa muchacha, pero es bueno que llores y drenes todo lo que te afecta, esto también pasará muchacha, esto también pasará, nada dura para siempre. Lilibeth lloró un poco más, abrazada a esa dulce señora, quien no la dejó sola en ningún momento sino hasta cuando ya se había calmado y desahogado. —¿Te sientes mejor, muchacha? La señora la miró a los ojos — Si, un poco, gracias por sus palabras señora. —De nada muchacha, solo sigue adelante haz todo lo posible por solucionar y si no logras nada, por lo menos te qued

