La última llamada que había hecho Lili, él había contestado, pero ella por estar defendiéndose de la recepcionista resentida, no se dió cuenta, pero Axel escuchó todo. —Señor Axel, ya iba a llamar a seguridad para que saquen a esta mujer, no se preocupe. —¿Por qué?— preguntó Axel con el ceño fruncido y las manos en los bolsillos de su pantalón. —No tiene cita, debe ser de esas que desean una noche con usted—la mira de reojo y le dice— igualada. —Disculpa— mira él porta nombre de la recepcionista— Sofía, ve a la oficina de Gestión y Recursos Humanos y busca tu despido. La mujer hizo un gesto de asombro y enseguida comenzó a llorar. —No Axel, no es necesario, no la despidas— intervino Lili. —Después que te humilló, la defiendes— le dijo asombrado el guapo. —No, no la defiendo, pero t

