Olivia Olivia, se encontraba caminando. Las caminatas a veces le ayudaban a no pensar. Ese era un momento, las ideas abundaban su cabeza no las quería. Por más que intentara dejar sus pensamientos vacíos volvían a ella. No había vuelto a esa casa por más de una semana. Pero entonces cumplirían dos semanas, trabajaba con bastante alegría en ese nuevo sitio. Incluso, había pensado un par de veces en abandonar la idea de vengarse. La casa era hermosa, trabajaba en lo que amaba y en parte se sentía bien. Su bebé, ya estaba en cualquier momento por nacer. Pero algo lo detuvo, sintió un fuerte pinchazo en el vientre, algo que la alarmó el teléfono un poco confundida, y mareada. —¿Puedes venir por mí? —suplicó hacia Julian —Ahora voy. En menos de 15 minutos, un auto de color blanco

