Olivia Julián, sintió unos pasos detrás de su espalda. Ni siquiera se giró, no tenía ánimos de hacerlo. —Hola, vinimos por ti —dijo una voz conocida. —Me siento tan destrozado, no puedo creer que se haya ido. —Es doloroso... Cuando alguien se marcha, alguien que ama. Pero estamos aquí y ahora... Tienes doble responsabilidad —dijo divertida. —Tienes razón, y soy un abogado, no tengo que olvidarme de eso. —Tienes que ser fuerte, dijiste que me ayudarías, ahora trabajaré para ti, pero yo quiero recuperar lo que he perdido, lo que me han sacado y tú eres el único que me puede ayudar y lo sabes. —Lo sé, tengo que recuperar la cordura. La que he perdido por la muerte de mi madre. —Lo sé, pero no te estoy diciendo que te ponga fuerte ahora, si no, eres lo suficientemente buena person

