—¿No te interesa ser la otra? —la voz de Amelia, surgió desde el interior de la cocina. —Aún, lamentablemente, sigo casada con él. En teoría, la otra serías tú —contesto sin tapujos. —¿Qué pretendes? Primero estabas como una boba llorando, ahora te haces la fuerte. Eres patética. Olivia sigió comiendo tostada, junto con una tasa de leche. De reojo, vio a Amelia, servirse un café. Sin pedirle permiso, Olivia se lo arrebató de sus mano. —¿Que..? —Estas embarazada —dijo, encogiéndose de hombros. Se puso de pie, aún comiendo una tostada. —... —Ten —le dió un poco de leche caliente. —¿No... lo has envenenado? —quiso saber entrecerrando los ojos. —No. —Bueno... Ambas se sentaron de frente, Olivia con calma estaba escribiendo un nuevo libro. Amelia, observaba en silencio aquella mujer

