Lo empujó, me limpio los labios. Voy corriendo hasta el interior sintiendo mis ojos húmedos. ¿Por qué me besó? Lloré amargamente, sosteniendo mis rodillas con temor. No debo estar, así. Siento que mi corazón estallará. No entiendo mi sentir. Mis pies, se dirigen solos hacia mi habitación. Me recuesto, el sueño me alcanza. *** Estoy en frente, de la lápida de mi papá. Hoy era de esos momentos, dónde lo echaba de menos. Extrañaba sus consejos. —Te... extraño —murmure. En cuanto llegó a la casa, veo el reloj de reojo: marca las siete de la noche. Estoy por sentarme en el taburete, algo me sostiene de la cintura. —Pensé que te caerias. —¡Suéltame! —le pedí a mi ex. —¿Por qué me echaste? ¿No recuerdas hace dos días te cuide? Lo miré con extrañeza, sin entender sus palabras. —N

