Cuando Karen regresó al cuarto, Alejandro estaba ya poniéndose el traje de baño. —No creas que no me di cuenta de lo que hiciste — dijo Karen enojada — no puedes hacer eso. No es apropiado, no es justo ni para mi ni para el pobre hombre. No sabes lo incómodo que lo pudiste haber hecho sentir o a mi Alejandro— —¿Pobre él? ¿No viste lo dura que la traía después de verte amor? Tienes razón — dijo divertido — seguro estaba bastante incómodo, no podía esconder lo mucho que le gustó el espectáculo y a juzgar por como corriste detrás de él, yo diría que a ti tampoco te disgustó la atención amor— concluyó con una risa. —Alejandro, eso no es cierto. No digas esas cosas — mintió la mujer un poco nerviosa. En ese momento él estaba totalmente desnudo a punto de ponerse el traje de baño. —Pero s

