Aún con el sabor del semen de Alejandro en la boca, Karen se apresuró a colocarse el traje de baño que ella había comprado, que era según ella atrevido, pero más conservador que el que Alejandro le había regalado. Se trataba de un conjunto blanco, con un top blanco tipo Bandeau y la parte de abajo tipo tanga brasileña que dejaba al descubierto la mayor parte de sus nalgas, pero estaba lejos de ser el simple hilo que su novio había elegido para ella. No tardó mucho en estar lista y antes de salir del baño para encontrarse con su su esposo, se dio una última mirada en el espejo y notó que la tela era muy delgada, no recordaba haberse percatado de ese detalle cuando compró conjunto por internet, ni se dio cuenta cuando se lo probó. Tal vez el calor de la playa y su sudor habían transparentado

