CAPÍTULO VI-3

1952 Palabras

El Marqués, se dio cuenta de que el sarcófago detrás del cual se ocultaban había sido brutalmente saqueado. Le habían arrancado la tapa, que se había roto al caer, y las partes laterales estaban también despedazadas, por lo que no podrían brindarles ninguna protección. En unos minutos los descubrirían, por lo que decidió que lo mejor que podía hacer era matar a uno de ellos y guardar la segunda bala para tratar de cubrir en lo posible su retirada. Entonces, inesperadamente, percibió un extraño sonido. Al principio no quiso dar crédito a sus oídos. Tal vez se dijo, todo había sido producto de su imaginación. Pero advirtió que los ladrones se habían quedado repentinamente inmóviles y que escuchaban a su vez. Era un sonido bajo y profundo al principio, casi como el zumbido de una abeja,

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