Narra Harold. Sentí un horrible dolor en mi brazo, rápido abrí mis ojos, encontrándome con Vivian cortando mi muñeca. —¡Aléjate! —grité empujándola. —Por favor hazlo conmigo —dijo ella llorando. —Me da miedo hacerlo sola. Unos fuertes golpes comenzaron a escucharse en la puerta, luego logré escuchar la voz de Pablo. —¡Hola! —escuché, sin duda era su voz, la voz de Pablo. —¿Alguien? Cuando estaba por responder, sentí la mano de Vivian sobre mi boca. —No respondas —dijo ella en susurro, ahora su navaja estaba contra mi cuello. —¿En verdad serias capaz de asesinarme? —pregunté asustado. Ella asintió, por lo cual el miedo en mi interior comenzó a aumentar, ella se giró para ver a Misael, y de igual manera le hizo una seña de que guardara silencio. —Déjanos ir —dije con voz baja. —Por

