Se asomó por la ventana y levantó las manos al cielo. De repente, el cielo se oscureció, y nubes negras comenzaron a arremolinarse sobre ellos. Un rayo de energía salió disparado de las manos de June, alcanzando las nubes y provocando una tormenta eléctrica instantánea. Rayos cayeron del cielo, golpeando los coches policiales y causando explosiones. Los vehículos se desviaban fuera de control, chocando entre sí y saliendo de la carretera. Los oficiales gritaban en pánico, incapaces de hacer frente al poder de June. —¡Sí, June! —gritó Adam, su adrenalina mezclada con una sensación de triunfo. Con la tormenta cubriendo su huida, Adam y June lograron salir del bosque y tomar una carretera principal. Conducían sin rumbo fijo, pero sabían que debían seguir adelante. —Lo hicimos —dijo Adam,

