Sabía que la conversación se estaba dirigiendo hacia algo más íntimo, y aunque sentía que había barreras entre nosotros que necesitábamos derribar, también sabía que este tema podía ser delicado. —No en el sentido tradicional —dije, eligiendo mis palabras con cuidado—. He tenido… encuentros. No muchos, y ninguno de ellos significó algo. Eran transacciones, si se puede decir así. No había emociones involucradas, solo una necesidad de controlar, de demostrarme a mí misma que tenía el poder. Adam asintió lentamente, digiriendo lo que le había dicho. —¿Y tú? —le pregunté, girando la conversación hacia él—. ¿Cómo ha sido para ti? Noté un leve rubor en sus mejillas, un indicio de que no estaba acostumbrado a hablar de estas cosas. —He tenido algunas relaciones —dijo después de un momento—.

