Abrió la puerta del auto y me tomó suavemente del brazo para que me bajara. En ese momento me desmoroné nuevamente y me tumbé en el piso, ella sin dudarlo dos veces se sentó a abrazarme.
— No sé qué decir Jane... no puedo imaginar lo que estás sintiendo- su voz sonó tan sincera, por un momento sus brazos fueron mi refugio, aquel que pedía a gritos.
— Mi vida ya no tiene sentido Angélica, ¿qué voy a hacer ahora?- mis ojos se llenaron de lágrimas, mi voz entrecortada y rota reflejaba la tristeza de mi interior.
— Sé que esto es doloroso Jane y no sabes cuánto lo siento, pero tú vida tiene sentido aún después de esto- me abrazó con delicadeza.
— No solo perdí a mi bebé Angélica, con él también se fue la ilusión de tener a quien amé alguna vez un poco cerca... ahora ya ni eso me queda.
No pude evitarlo y nuevamente empecé a llorar, ella solo se quedó ahí sin decir nada más, estuvimos ahí alrededor de media hora, hasta que el frío de la madrugada me obligó a ponerme de pie.
— Él doctor me hará el legrado para extraer el cuerpo de mi bebé- dije con la voz entrecortada- antes de la boda.
— ¿Aún quieres casarte?
— No lo hago por mi propia voluntad, créeme Angélica, pero firmé un contrato de matrimonio y tengo que respetar eso.
— Admiro tú fortaleza Jane... yo no sabría qué hacer.
— Casi no puedo digerir todo lo que pasó... siento que todavía me tiene en shock.
— Es comprensible... no te preocupes, yo te acompañaré en tú proceso, al menos quiero estar ahí...
Me parecía irreal que Angélica estuviera a mi lado, hace solo unos meses que la conocía y se había convertido en aquella amiga que jamás había tenido, incluso más cerca que mi hermana.
— No quiero que Max sepa de todo esto.
— ¿Estás segura Jane?, creo que debes seguir teniendo el tiempo de llorar y sentirte mal, con Max a tú lado creo que no lo vas a poder hacer a menos que seas sincero con él.
— No va a querer casarse si se lo cuento y estaré más lejos de alejarme de mi familia, ya he conseguido lo que me ha hecho sentir más tranquila y no quiero renunciar a eso para vivir mi dolor.
Ella me observó con una clara expresión de preocupación.
— No recibí la invitación a la boda Jane... creí que sería tu dama de honor- cambió de tema para subirme el ánimo.
— No quiero que vayas a mi boda Angélica- le dije con tristeza.
— Entiendo- contestó ella sin mucha ilusión.
— No, pero no es por lo que crees- le tomé la mano y le sonreí ligeramente al darme cuenta de lo que mis palabras le habían causado- eres lo único más real que tengo, mi madre se encargó de invitar a muchas personas que ni siquiera conozco, no quiero que mi mejor amiga forme parte de esta farsa.
— ¿Tú mejor amiga?- ella me miró con sus ojos llenos de lágrimas que no dejó escapar.
— Lo eres, has sido la única que ha estado ahí, incluso en mis peores momentos- dije señalando mi rostro decaído- si me llego a casar tiene que ser porque lo deseo y ahí estarás sin duda.
Ella me dio un abrazo fuerte que a la vez se sintió delicado.
Empezó a conducir y me llevó a su casa donde me acomodó un espacio en su cama para que pudiera descansar.
— Solo descansa Jane, no te preocupes por nada más, le llamaré a Andrews y le diré que estás bien.
— Gracias Angélica... solo por favor no le digas que perdí al bebé- hice una pequeña pausa- quiero decirle yo misma.
Ella asintió con la cabeza y en cuanto salió de la habitación mis ojos se cerraron lentamente, me encontraba exhausta.
Horas más tarde, en la mañana cuando mis ojos se abuerin de par en par vi a Max sentado en el filo de la cama mirándome fijamente.
— ¿Jane cómo te sientes?- volteé mi mirada a Angélica que se encontraba en el filo de la puerta, como pidiendo una explicación- Angélica me contó lo que sucedió.
— Sí, que seguías con cólicos muy fuertes hasta la noche, pero que te recetaron un medicamento para que vaya disminuyendo- contestó ella para aclarar la situación.
— ¿Cómo te sientes ahora?- ignoró Max a Angélica.
— Estoy mejor- por mucho que traté y respiré mis ojos se llenaron de lágrimas.
— Pospondremos la boda- soltó como una bomba.
— ¿Qué, por qué?
— No quiero presionarte a hacer esto mientras estás así y tú hermana siga en el hospital.
Con todo lo que estaba viviendo mi hermana era lo último en lo que había pensado.
— ¿Ella está bien?
— Sí, afortunadamente... pero creo que el resto de la historia no la querrás escuchar ahora.
Lo miré extrañada, ¿resto de la historia?, ¿a qué se refería?
— Como sea lo más importante es que estés bien Jane, así que descansa... me ocuparé de todo para lo que tú no tienes fuerza ahora mismo.
Max estaba siendo muy amable conmigo, sabía que era porque no entendía a ciencia cierta las razones... solo creía saberlo.
— Gracias, ahora mismo no tengo cabeza para nada.
Agarró mi mano suavemente y se dirigió a la puerta de la habitación.
— Por favor, cuídala mientras no estoy. En la noche pasaré por ella- le dijo a Angélica antes de salir de la habitación.
Ella se fue con él acompañándolo hasta la puerta principal, sin el matrimonio sentía que podía respirar, aunque sea por un momento.
Como si el dolor físico no fuera suficiente el dolor en el alma no me dejaba respirar por momentos.
Me sentí incluso culpable por no haberme cuidado lo suficiente... por haberme enfrentado a tanto teniendo a alguien que dependía de mí.
Antes de tener a mi bebé conmigo ya fui una mala mamá- pensé. El corazón se me hizo trizas y las lágrimas salieron una tras otra nuevamente.