— La llevaremos a una habitación para que un doctor pueda revisarla- dijo una enfermera.
— Por favor, no permita que nada malo le pase.
Cada vez me sentía peor, ya había empezado a sudar, pero no quería que descubrieran mi secreto.
— Solo son unos cólicos- dije tratando de que mi dolor no interviniera en mi voz- es un problema que tengo desde hace unos años.
— Estoy de acuerdo en que deberías dejar que alguien te revise Jane- Max se notaba preocupado.
— Él médico que suele atenderme dijo que esto podría pasar, no hay nada de qué preocuparse.
Sin embargo, mi preocupación no dejaba de aumentar al darme cuenta que los dolores disminuían.
— Si no quieres que te atiendan aquí creo que deberías pedirle a tú médico que te revise por si algo no anda bien y así dejo de preocuparme por ti Jand- agarró mi mano muy sutilmente.
— No puedo dejar a mi hermana.
— Yo me quedaré aquí atento a cualquier novedad, pero por favor, que alguien te revise.
Pude ver la sinceridad con la que me imploraba que me hiciera revisar, sus acciones me confundían demasiado.
Sin pensarlo dos veces salí corriendo, le hice una llamada al doctor que me atendía y le pedí verlo en su clínica privada.
Al llegar él me esperaba fuera de su consultorio.
— ¿Qué fue lo que sucedió Jane?- preguntó antes incluso de que entraramos al consultorio.
— No... no lo sé, empecé a sentir unas punzadas y cólicos en la parte baja del vientre y ne asusté porque es la primera vez que me pasa algo así.
— Te voy a revisar Jane, por favor acuéstate en la camilla y sube tus blusa para hacer el eco. ¿Tuviste algún sangrado?
— No, simplemente fue el dolor insoportable que tuve.
— De acuerdo- me dijo poniéndome el gel frío en mi vientre- no tengo buenas noticias para ti Jane- su voz de pronto se puso seria.
— ¿Qué sucede?- sentí como la voz se me quebró en ese instante.
— Supongo que por el estrés que has tenido o algunas emociones intensas tú bebé se desprendió del útero.
— ¿E... eso qué quiere decir?- le pregunté sin entender lo que estaba pasando.
— Esto es más común de lo que imaginas... es por eso que te pedí que estuvieras lo más tranquila posible Jane.
No podía ser... ¿esto era mi culpa?
— No doctor, es que usted no entiende... yo necesito que salve a mi bebé, es lo único que me queda- las lágrimas ya no las pude contener y cayeron una tras otra.
— Lo siento Jane, pero ya no hay nada que puedas hacer al respecto, los dolores así no los puedes solo ignorar, debiste haber actuado diferente.
Me levanté con un nudo en la garganta, no solo me dolía haber perdido a mi bebé, si no también saber que ahora y para siempre había perdido todo de él.
Salí del consultorio y empecé a caminar hacia la calle, estaba en shock. Nada me parecía real, solo quería desaparecer.
No me pude subir a mi auto, sentía que necesitaba aire, así que decidí caminar a pesar de la oscuridad de la noche.
Empecé a recibir varios mensajes, de Andrews y Max al principio, luego mi teléfono se llenó de mensajes de mis padres y de Angélica, después de varios minutos recibí varias llamadas, sin embargo, no contesté ninguna de ellas, apagando mi celular para no recibir ninguna otra llamada o mensaje.
Tenía tanto amor para darte- me toque el vientre imaginando que mi bebé estaba ahí escuchándome- me duele saber que no voy a poder conocerte.
Observé la luna, preguntándole por qué, como si ella fuera capaz de responder.
Al llegar a un pequeño parque decidí sentarme en el piso a observar como los autos pasaban.
A pesar del frío no quería moverme, incluso sentía que ya no me quedaban más lágrimas, como si me hubiera quedado seca de tanto llorar.
Mis ojos empezaron a cerrarse, así que decidí levantarme y caminar de regreso al auto.
Una vez allí incliné el asiento hacia atrás y cerré mis ojos, al menos por un momento quería dejar de lado la tristeza que me invadía.
— No te cases Jane.
— ¿Quién eres tú?
— No importa quién soy, solo por favor no lo hagas.
Esa voz me parecía familiar, sin embargo, no podía visualizar su rostro, como si solo pudiera ver borroso al verlo pero por alguna razón todo lo demás a mi alrededor era tan claro.
Un golpe muy fuerte me despertó, cuando vi a la ventana una luz tenue me alumbraba.
— ¿Jane qué estás haciendo?, sabes lo preocupados que hemos estado por ti- Angélica tenía un rostro de agradecimiento al verme ahí.
— ¿Qué estás haciendo aquí?, ¿cómo me encontraste?
— Andrews le dijo a Max que te quedabas conmigo para que él no se preocupara y saliera corriendo a buscarte... y es por eso que he pasado toda la noche y madrugada buscándote Jane, tú hermana sigue delicada en el hospital y tú desapareces de la nada sin decirle a nadie- empezaba a desesperarse- ¿qué crees que ibas a lograr conseguir?
Solo me quedé en silencio tratando de ignorar sus palabras, en este momento ya nada me podía hacer sentir peor.
— Dime algo Jane- empezó a subir la voz- ¿esto es por tú boda con Max?, no tienes por qué hacerlo si no quieres, porque si estás así antes de que la boda se lleve a acabo no me imagínaré después.
Sentí un dolor de cabeza muy fuerte, como si me estuvieran golpeando con una bate de béisbol.
— Lo perdí Angélica, de acuerdo- mi voz era bastante baja pero la tristeza aún se reflejaba en ella.
— ¿Qué fue lo que perdiste?- preguntó ella enseguida sin darse cuenta a lo que me estaba refiriendo.
Solo pude mirarla a los ojos, mientras una lágrima se escapó y rodó por mi mejilla izquierda. Después de tan solo unos segundos ella al fin comprendió; abrió los ojos de par en par sin decir una palabra.