Discusión familiar.

1089 Palabras
Al llegar a casa de mis padres y detener el auto enfrente él me miró. — ¿Qué significó todo eso? — ¿De qué hablas Max? — Estabas intentando provocarme Jane... lo pude ver en tus ojos. — ¿Provocarte?- me sentí extraña al descubrir que él sabía exactamente lo que intentaba hacer- no te equivoques Max, no tengo razones para hacerlo- respondí con mucha seguridad. — ¿A caso no estás molesta porque dije que lo que tuvimos solo fue sexo? — ¡Ah, entiendo!- lo miré fijamente a los ojos- Max soy una mujer que puede obtener sexo donde quiera, ¿a caso no lo ves? — Por favor- interrumpió. — Escúchame- le ordené- el que te sintieras provocado solo significa lo mucho que tú me deseas, sin embargo, tú no me hiciste un favor Max, yo lo hice por ti y es algo que quiero que te quede claro, no volverá a pasar. Abrí la puerta del auto y me bajé sin siquiera darle la oportunidad de responder. — Apuesto lo que quieras que lo que pasó esa mañana va a volver a pasar más rápido de lo que te imaginas- mientras me tomaba de la cintura y me miraba a los ojos, sentí como la piel se me erizaba. — Eso es lo que quieres, ¿no? Definitivamente hay alguien aquí que no puede ocultar lo que sientes- le sonreí sabiendo que las cartas estaban a mi favor. Caminé hacia la entrada de la casa, mientras Max me seguía unos pasos atrás. Al entrar vi a mis padres y a los padres de Max riéndose como si fueran los mejores amigos, sinceramente me asustaba que construyeran una relación tan sólida, pues definitivamente mi matrimonio con Max no durarían más de un año. — ¡Al fin llegaron!- dijo mi madre acercándose a mí y tomando mi brazo suavemente- es hora de comer, tenemos un banquete para festejar su matrimonio. — Aún no nos hemos casado mamá- le dije algo molesta. — Ya lo sé, pero prácticamente es como si ya fueran marido y mujer, recuerda que su boda es mañana- dijo emocionada llevándome a un lado de la sala mientras todos se sentaban para comer. — ¿Estás fingiendo, no es así?, eso es lo que mejor te sale mamá. — ¿A caso no te das cuenta de que hay visitas?, haces esto a propósito Jane- su tono de voz era bajo. — Mamá a mi no me gusta tener que fingir alguien que no soy como a ti, estoy cansada de mostrarle a todos nuestra familia perfecta que no existe- la miré con enojo- no sé en qué momento te convertiste en esto. Me di la vuelta y me dirigí al comedor junto con todos los demás y por primera vez todo se sentía como un hogar... mis hermanos riendo, mis padres ignorando el hecho de que nuestra familia estaba rota y yo a punto de casarme con un hombre al que no amaba. — ¿Por qué no hicimos esto antes?- preguntó el padre de Max muy contento. — Estuvimos a punto de hacerlo, ¿no lo recuerdas?- preguntó mi padre. Todos nos quedamos en silencio, pero noté la incomodidad de mi hermana y su intención de levantarse de la mesa, sin embargo, mi padre al notarlo la tomó fuertemente del brazo para que ella no pudiera levantarse. — Lo recuerdo, ese día mi hijo murió- miró a mi hermana como si la odiara. — Fue un momento difícil para la familia, es por eso que nos complace tanto que Jane sea parte de la familia Turner ahora para compensar un poco de lo que vivieron hace unos años. No entendía nada de lo que estaba pasando. Mi hermana ya no solo se sentía incómoda, si no se notaba la tristeza en sus ojos y como le costaba respirar. — Jina me acompañas, tengo un tema del vestido que quiero conversar contigo- dije sin pensarlo demasiado. — Eh... claro- dijo mi hermana levantándose de la mesa. — Permiso- dije educadamente antes de levantarme. Noté la mirada de mi padre sobre mí cuando empecé a caminar afuera del comedor y como todos a mi alrededor solo querían huir de aquella mesa. — ¿Qué es lo que pasa?- pregunté a mi hermana a penas llegué. Ella no lo pudo soportar y empezó a llorar desvaneciéndose en el piso. — No puedo con esti- dijo entre sollozos. — Me preocupas. ¿Qué tiene que ver la familia Turne, qué es lo qué te puso así? — Él hijo de la familia Turner se murió por mi culpa- ni siquiera podía mirarme a los ojos, se notaba lo mucho que le dolía la situación. — Pero de qué hablas Jina, todos los hijos de la familia Turner están aquí presentes- dije demasiado confundida. — El que tengas que casarte con Max es mi culpa Jane, todo lo que ocurrió en tú vida es por mí culpa. — ¿De qué hablas Jina?, esto me está asustando. Mi preocupación era evidente y mis ganas de saber qué estaba sucediendo aún más, pues esto involucraba directamente a mi vida, sin embargo, ella no paraba de llorar y a pesar de que lo intentaba ni siquiera podía mirarme a los ojos. — ¿Qué es lo que pretendes?- dijo mi padre desde atrás mirando a mi hermana. — Papá, ¿qué sucede? — Déjame a solas con tú hermana- ordenó- ¡ahora! — Papá por favor, a caso no te das cuenta cómo está Jina, ¿qué harás? — ¡Jane vete! No lo repetiré otra vez. Estaba a punto de levantarme, pero noté que Jina agarró mi mano con fuerza, no podía dejarla sola. — ¡Max ven aquí de inmediato!- grité cuando me di cuenta que no podría contra mi padre yo sola. Él estuvo a mi lado en cuestión de segundos . — Llévate a mi hermana al auto por favor- él me obedeció y tomó a mi hermana del brazo con suavidad para que se levantara. Mi padre me miró demasiado molesto. — No tienes autoridad para hacer lo que estás haciendo. — Ella es mi hermana y al igual que yo es una adulta. No solo eso papá, vivirá con nosotros hasta que pueda encontrar un lugar al que irse, no permitiré que le vuelvas a decir qué es lo que tiene que hacer. — No tienes idea a quien estás defendiendo Jane- me miró con una mezcla de satisfacción y enojo.
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