Una ruta de escape.

1061 Palabras
— Te dejo Jane, si necesitas algo me avisas- dijo dándome la espalda. — Espera- le di un pequeño grito- por favor, me muero de hambre, ¿crees que pueda bajar a prepararme algo?- le pregunté algo avergonzada. — ¿Por qué no me dijiste que tenías hambre?- preguntó algo preocupado- yo bajaré a prepararte algo, mientras ponte cómoda- dijo cerrando la puerta tras de sí. Me sorprendió enormemente la forma en la que reaccionó Max, así que durante unos segundos me quedé observando la puerta, no estaba segura de si eso que había pasado era real, me sentía tan cansada, pero no podía ignorar el hambre que tenía. Decidí ponerme una pijama, quería estar cómoda y luego salí de la habitación. Bajé las escaleras y en la mitad un olor delicioso envolvió mi nariz. — ¡Vaya!- dijo él sorprendido a penas me vio. — ¿Qué sucede?- le dije mirándolo fijamente. — Es solo que no esperaba verte en pijama- sonrió‐ como sea, aquí está tú comida, te preparé algo pequeño, espero que te guste- me extendió un plato con una tortilla que llevaba varios tipos de jamón y queso. Cuando di el primer bocado fue una explosión de sabor, amaba comer y tanto Angélica como Max cocinaban delicioso. — Qué bueno que te gustó- dijo mientras me miraba comer- se ven muy graciosas las caras que haces cuando comes. Lo miré algo extrañada sin entender a qué expresiones se refería, pero por un momento me vi dando pequeños bailes cuando disfrutaba demasiado la comida. — Gracias por hacer esto- le dije unos segundos después de terminar. — A ti por aceptar venir- me dijo cambiando el tema- como ves me hacía falta una compañía. Me levanté lista para lavar todo lo que Max había usado. — Déjalo- me dijo con un tono bajo agarrando mi mano suavemente. Yo no le hice ninguna objeción, porque el sueño me mataba, así que solo asentí y me despedí, tan pronto como lo hice fui a la habitación y me acosté, mis ojos se cerraron lentamente hasta quedarme profundamente dormida. Una luz que pegaba directo a mi cara me despertó, cuando abrí los ojos y tomé mi celular eran las diez de la mañana, me sorprendí porque no solía dormir así de largo. Tenía varias llamadas perdidas de mi hermano, mi madre y mi padre y así mismo había recibido cientos de mensajes. Estaba algo avergonzada por despertarme tan tarde, sin embargo, cuando bajé Max no estaba, me había dejado una nota diciendo que hablaría con mis padres y que resolvería esa situación junto al desayuno preparado. Me enterneció la forma en la que lo había hecho. Desayuné rápidamente y empecé a alistarme, tenía muchas cosas que hacer ahora que por fin se había concretado mi matrimonio con él. Tan pronto como estuve lista, decidí salir a buscar un sitio especializado en bodas que me ayudara con todos los detalles y le envié un mensaje al abogado que más confianza le tenía para cuadrar lo del contrato de matrimonio. Empecé a buscar lugares en el Internet, habían varias empresas que organizaron las bodas más grandes y lujosas, sin duda es lo que Max y yo buscábamos, queríamos que todo el mundo supiera de nuestro compromiso. Cuando al fin me decidí por una puse la dirección, llegaría en aproximadamente 20 minutos. — Lo siento- le dije a mi hermano a penas contestó, tenía ese tiempo para hablar con él. — ¿Cómo pudiste ocultarme algo así Jane?, ¿qué es lo que pasa contigo?- dijo muy enfadado. — Lo siento, fue una decisión que tuve que tomar de manera apresura. — ¿Apresurada?- interrumpió- ¿te casaras con Max Turner y no solo no me lo dijiste, si no que además tomaste esta decisión de manera apresurada? — Sí ya lo sé, mira Andrews, no era algo que tenía que consultarte, casarme con él es la única alternativa que tengo ahora para cuidar de mí y de mi bebé.. — ¿Y has pensado qué va a pasar cuando se entere? Jane involucrarte con Turner es como meterte a la boca del lobo, por favor, no lo hagas. — Tomé una decisión y ahora solo espero tú apoyo. — Conozco a los Turner y esto no es una buena idea Jane, pero te apoyaré...- suspiró- te quiero. Las palabras de Andrews me hicieron sentir mejor, al menos alguien de mi familia me apoyaba. La relación con mi hermana se había roto el día de la fiesta de mi compromiso con Max, me dolió que ni siquiera me haya dicho a qué me enfrentaba y ni ella ni yo habíamos intentado hablar con la otra. Cuando llegué al lugar me sorprendió que fuera tan grande, a penas entré una señorita me recibió amablemente. — Bienvenida, enseguida le comunico a la gerente que se encuentra aquí señorita Smith- dijo antes de irse y dejarme en el loby esperando, me dejó algo desconcertada que supiera quién era yo. — Bienvenida a boda de ensueño- me dijo una mujer de mediana edad muy atractiva. — Gracias, soy... — Jane Smith- terminó de decir. — ¿Puedo preguntar cómo saben mi nombre? — Lo raro sería que nadie lo supiera, la familia Smith ha sido famosa durante años y ahora lo es mucho más por su boda con el señor Turner, me imagino que por ese motivo está aquí. — Olvidé ese pequeño detalle- dije sonriendo. — No se preocupe, sígame por favor, le mostraré las instalaciones. Me puse a su lado y empezamos a recorrer el lugar, era una tienda que tenía a la mano vestidos de novia, zapatos y toda la decoración utilizada en las bodas. — Llevamos varios años organizando bodas, contamos con la experiencia y como puede ver todo lo necesario para que sea el mejor día de su vida- sonrió- y tenemos paquetes excelentes. Sin pensarlo demasiado acepté, sabía que esta boda de cualquier manera se llevaría acabo y el lugar me había impresionado demasiado. — Perfecto, quiero organizar mi boda en dos semanas, ¿es posible? — Así que quiere estar con el señor Turner lo antes posible. Por supuesto que podemos hacerlo. Me sentí algo avergonzada, me veía como una novia desesperada por querer pasar el resto de mi vida con el amor de mi vida... pero no lo era.
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