Pero lo que encontraron no era nada de lo que realmente esperaban, era mucho mejor de lo que les habría pasado por la mente tanto a Sarai como a Ezequiel. La habitación era más que espaciosa, con una cama tamaño queen o de dos plazas y media, a ambos lados un par de veladores pequeños, pero con tener una cama cómoda, para ellos era como ganarse el premio mayor de la lotería, después de todas las incomodidades que han pasado en los últimos días, lo que quieren es saltar de la felicidad y gritar de la emoción. Una mesa con comida de todo tipo les daba la bienvenida, el lugar era tan hermoso como una suite, una enorme pantalla de televisión se encontraba frente a la cama, así como varias máquinas para ejercitarse. Pero lo que le hizo a Sarai poner corazones en los ojos, era la biblioteca c

