CAPÍTULO 11

1725 Palabras

Acostados en esa pequeña hamaca, ambos parecían como dos piezas de un rompecabezas que encajaban perfectamente el uno con el otro, como si ella hubiera sido creada solo para el deleite de él y de su cuerpo. Es inevitable para Ezequiel excitarse cuando a Sarai solo le falta menearse, su pene se va endureciendo poco a poco debido al contacto piel con piel, sin ninguna berrera ni distancia de por medio, aunque trata de todas las maneras de no pensar en ese cuerpo delicioso que está sintiendo y no es producto de su imaginación, es muy muy real. Afortunadamente Sarai no podía ver la cara de sufrimiento de Ezequiel porque se estaba conteniendo como nunca lo había hecho en su vida, qué no diera él por mover sus caderas y simular una embestida, pero por más ganas que tenga de hacerlo, sabe que d

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