Al fondo escuché unos familiares acordes, era la canción que sonaba en aquel bar la noche que nos conocimos con Daniel, Chasing cars – Snow Patrol, la pista se iluminó, él me encontró con la mirada desde el otro lado del salón, me sonrió en complicidad, pude ver un aire de tristeza en esa mirada, era una pizca de su pasado que le golpeaba el pecho amenazando salir, esa canción marcaba el final de su pasado y del mío y el comienzo de nuestro presente.
Nos acercamos lentamente, me tomo de la cintura, yo levanté mis brazos y los puse alrededor de su cuello, pusimos nuestras frentes juntas y empezamos a movernos suave, al ritmo de la música, no era la típica canción que declaraba nuestro amor a todo el mundo o que entre sus letras traía más de una promesa a un eterno amor, realmente esta canción nos llenaba, nos recordaba el por qué estábamos juntos. Era solo de los dos.
Entre la reunión, la comida, las despedidas y el largo día, había caído rendida en el asiento del avión y Daniel también, la joven azafata nos tuvo que despertar una vez el avión aterrizó.
Llegamos a Göreme, Turquía, uno de los destinos planificados para pasar nuestra luna de miel, del camino del aeropuerto al hotel podía ver las extrañas formaciones rocosas que se mezclaban entre el paisaje con las casas, en algunas partes no se podía identificar bien cual era cada una, era realmente maravilloso.
- Wow- dijo Daniel
- Sí- dije casi sin aliento, nos miramos en complicidad y sonreímos ampliamente
Cuando llegamos al hotel el chofer nos ayudó con las maletas, yo no podía cerrar mi boca de la impresión a la entrada se podían ver dos columnas gigantes, antiguas no sostenían nada solo estaban allí magnificando la entrada del lugar, seguimos entrando, en el lugar se veía como habían tomado diferentes casas y las habían unido para formar el Hotel Museo Luxury Cave Cappadocia, una parte de las paredes y el techo estaban formadas por la piedra que se encontraba en toda la ciudad y las otras paredes de bloques de piedra habían sido agregadas para darle forma a cada salón y habitación.
Era una mezcla entre lo rustico, elegante y antiguo, las decoraciones como lámparas, espejos y entre otras cosas estaban en hechos en metal con un color dorado y cristalería fina.
Una vez nos registramos y nos entregaron la habitación subimos para seguir con el asombro, mantenía el mismo estilo de todo el lugar, había un balcón gigante que daba vista a toda la ciudad, las formaciones rocosas y la naturaleza, había una pequeña mesa de hierro forjado negra, apenas para los dos, una piscina, pasé hasta el baño donde había una bañera moderna redonda, decorada con pétalos de rosas, vino, una variedad de frutas, quesos y jamones.
- Por fin solos- susurró Daniel
Sus palabras me sacaron de mis pensamientos y del asombro del lugar, me giré para mirarlo y sus ojos brillaban intensamente, le sonreí y acaricié la argolla de matrimonio en mi mano.
- ¿Te quieres bañar?- preguntó
Solo asentí con la cabeza, mis palabras no querían salir, en todo el tiempo que llevábamos juntos no me había sentido tan nerviosa al estar juntos, en ese momento me di cuenta de lo que habíamos hecho, ahora éramos marido y mujer, viviríamos juntos, formaríamos una familia, él envejecería a mi lado y yo al suyo.
Puso a llenar la tina con agua caliente, se quitó la camisa lentamente, solo nos mirábamos y sonreíamos.
- Señora Thorsen – dijo estirando su mano para que me acercara a él
- Señor Thorsen- me acerqué a él, tomó mi vestido de la falda y lo sacó por encima mío, sus ojos inspeccionaron con deseo mi cuerpo.
Estiré mis manos hacia su cuerpo y le desapunté el pantalón, un pequeño suspiro salió de él.
Se acercó despacio a mi rostro, me miraba los ojos y luego los labios, cerró sus ojos y posó sus labios encima de los míos, su beso era dulce, casi tropical, metió su lengua en mi boca y seguido metí mi lengua en su boca, mis manos buscaron con deseo su cuerpo, acaricié su abdomen, subí por su cuello y metí mis manos en su suave cabello.
Él puso sus manos en mi cintura, me llevó hacia su cuerpo, y bajó sus manos por mis caderas, apretó con firmeza mis glúteos.
Me soltó el sostén por la espalda y liberó mis senos. Yo me quité las pantaletas mientras él se terminaba de desnudar. Puse un pie dentro del agua, la piel se me erizó al sentir la calidez, nos hundimos en el agua.
El olor a rosas, a jabón y a la excitación del momento invadía el baño, nos miramos por unos instantes, sus ojos verdes brillaban y se volvían intensos. Me acerqué con una sonrisa pícara en mi rostro y lo besé, nos besamos, era intenso, nuestras manos se deslizaban suave y ligeramente debajo del agua, me puso encima de él y pude sentir el roce de su firme sexo y un gemido se quedó atrapado entre su boca y la mía.
Me besó el cuello, los hombros, por encima de mi pecho, sus caricias eran tiernas e intensas por mi espalda, mi cuello, mis caderas.
- ¿Vamos a la cama? – le susurré en el oído.
Sonrió de medio lado y asintió con su cabeza.
Nos salimos de la bañera, me seco con una toalla lo mejor que pudo, yo hice lo mismo, lo empecé a secar delicadamente memorizando cada parte de su cuerpo.
Su cuerpo estaba bien formado, sus abdominales marcados, dejé caer la toalla en sus pies y me puse de rodillas ante él.
Su mirada de asombro y lujuria me excitó un poco más.
Su sexo se puso más firme antes mis caricias con mis manos y con mi boca, gruñía de placer, sus jadeos eran cada vez más acelerados.
- Espera Lena – dijo entre dientes apartándose de mí.
Mis ojos lo miraban divertida.
Me estiró su mano para ayudarme a levantar
Una vez de pie me alzó, me llevó contra una de las paredes, estaba fría algunas rocas me ayudaron a sostenerme con mis manos, mis piernas abrazaron sus caderas y allí mismo su sexo lo adentró en el mío con dificultad.
Gemimos al tiempo por la sensación, sus embestidas eran decididas, fuertes, estaba al punto de la excitación.
- Ahh- gemíamos.
- Lenaa- gruñó él y unos segundos después mi cuerpo se estremeció de placer.
- Oh Dani - nos estuvimos allí un tiempo más, besándonos y acariciándonos.
- Ahora si vamos a la cama – dijo con una sonrisa traviesa, llevándome alzada hasta allá.