El encuentro con el Conejo Blanco.

1940 Palabras
Fiodor. Iba detrás de ella para enseñarla a respetarme por sus palabras, pero mis socios venían hacia mí y tuve que controlarme. Sergei, Alexis, Victor y Ernesto, me rodearon apenas me vieron llegar. Todos tenían whisky en su mano y cara de confundidos. –Espero que sepas de qué se trata esto–Dijo Alexis señalando la carta de invitación. –Sí. Porque todos necesitamos respuestas Fiodor–comentó Ernesto tomando un trago. Yo tranquilamente los observaba a todos, mientras me bombardearon con preguntas. –El sello...¿Sabes que significa? –preguntó Victor.  Y todos fijaron su mirada en mí. –¿No dirás nada? –se manifestó Sergei impaciente, ante mi silencio. Respire profundo para controlar mis ganas de mandar a todos a la mierda. Si supiera de qué se trata este estúpido evento, que organizo “El conejo blanco” es obvio que no vendria a exhibirme. ¡Maldición! Y es ahí la razón de porque soy el líder de la mafia en Florencia, ¡Estupidos colegas! Tome aire. –No sé qué significa todo esto–luego tomé un sorbo de whisky–¡Aún no lo sé! –dije con voz fría y seca, Victor tapaba mi paso y lo hice a un lado para alejarme así de todos ellos. Tenia asuntos más importantes que atender como para estar perdiendo mi puto tiempo con ellos, se que tengo que darles respuestas pero se las daré cuando me venga la gana de darselas, no cuando ellos quieran. Demonios. A veces solo quisiera jalar el gatillo y acabar con todos. –hable dentro de mí, mientras me desvanecí entre la gente y llegue a un balcón donde podía observar perfectamente todo el lugar. Tomando whisky, prendí un tabaco y echando humo por mi boca la mente se me detuvo al pensar en la pregunta más importante de todas. La pregunta que ningunos de mis estúpidos socios me hizo, una pregunta que definiría muchas cosas y es... ¿Por qué nos querían a todos en un mismo lugar? ¿Por qué razón El conejo blanco nos quería aquí? Y... cuando hablo en plural es porque me refiero a todos mis socios. Mi mente estaba ida en busca de respuestas, todo se me está descontrolando en un abrir y cerrar de ojos y eso me tiene pensando mucho. Mire a todos lados observando perfectamente el lugar y en eso me paralice mirando la pista de baile. ¡Nikita! –expresé asustado viendo que unos tipos grandes de traje la tomaban a la fuerza. Tiré mi tabaco por el balcón. Y corrí a defenderla. .... Nikita. Tomé y tomé alcohol hasta sentir que se destrozaba mi hígado, lo había probado antes pero nunca en exceso. ¡Y...! ¡Dios..! Debo confesar que esta energía que me hace sentir es increíble. Miré la pista de baile y me atreví hacer lo que nunca había hecho antes. –Ya vuelvo, amigo Martin–le expresé alegre al chico de la barra quien confundido y cortante me respondió–No me llamo Martin. Soy quién sirve los tragos y no soy tu amigo–recalcó arrogante. –Sé que no te llamas Martin idiota. También sé que luego follaras con ese sujeto de allá–señala a su compañero quien servía en la esquina izquierda–Pero aquí a nadie le importa–le dije riendo y me fuí a bailar. Como pude llegué, sí, como pude pues no podía coordinar bien mis pies por el exceso de alcohol en mi cuerpo. La pista estaba llena pero me supe mezclar muy bien, comencé a bailar sensual tocando partes de mi cuerpo. Comencé por las caderas hasta llegar a mi pecho. La música era tan suave que recorría cada parte de mi piel, sonreía, el alcohol había causado algo asombroso en mí, «me había hecho relajarme y olvidar todo » Baile y baile sin importarme quién me viera o que me dijeran. En minutos la pista se había despejado solo por mí pero, no me había dado cuenta hasta que un sujeto jaloneo fuerte mi brazo sin permiso. –Lo disfrutabas princesita–expresó irónico y sádico el sujeto. –¿Qué haces? ¿Fiodor te mando? Si es así vete a la mierda. Dile que se vaya a la mierda–dije tratando de soltarme. Su mano era fuerte y lastimaba mi brazo. –¿Fiodor? ¿Quién es Fiodor? –expresó confundido el sujeto y enseguida tocaron su hombro, él volteó. –Yo soy Fiodor, maldito bastardo–comentó frívolo y déspota apuntandolo en la cara con su arma. Sonreí. Mis mejillas se tornaron rojizas y mi corazón latia veloz, verlo defenderme causo en mí emocion. Un emoción que hizo latir y llorar mi v****a. –No pienso contar hasta tres para que la sueltes–Fiodor cargo su arma–Ese jueguito no va conmigo–su mirada estaba ida–Solo te diré que si no dejas su puto brazo en este momento mataré a toda tu jodida familia–Dijo seguro mientras lo miraba fijamente. Todo el lugar se paralizó haciendo que todas las miradas se fijaran en nosotros, Fiodor respiraba agitado con ganas de asesinar de una vez al sujeto, en sus ojos se podía ver a la perfección su cruel deseo. El sujeto estaba frente a él sin miedo, o al menos eso dejaba ver... Me soltó y luego de minutos en tensión habló. –Sé quién eres.... –escupió al suelo cerca de los pies de Fiodor–Y no te tengo miedo ¡Bestia! –manifestó y todo en mi se paralizo al escuchar que era "La Bestia" ¡Mierda! Que todo este tiempo estuve con "la Bestia", el tipo más tirano y cruel que puede tener Florencia. Las lágrimas vinieron a mí recorriendo mis mejillas mientras miraba a Fiodor, la emoción se esfumó enseguida dandole paso al temor. Y el dolor de saber que mi padre me entregó a la más poderosa de las mafias vino a mí para así destrozarme sin pudor. ¡Maldito el día que nació! –murmuré en estado de shock. Fiodor –Esta bien, que no me temas. Te lo perdono. –Recargue mi arma–Pero no te perdono que hayas ensuciado mis zapatos de última colección–jale el gatillo y, un silencio se apoderó en el momento que la bala cruzó su cráneo. La sangre salpicó un poco en mi rostro y Nikita huyó.   Mierda. Mierda y más mierda, el hombre cayó al suelo y el caos se desató entre los invitados, todos corrieron hacia la salida y perdí de vista a mi amada. Comencé a girar mi cabeza buscándola, la desesperación vino a mí, ¿Donde carajos se fue? Elliott estaba a mis espaldas. –Buscala. –lo miré–Y llévala a casa–le ordené. –¿Y, a dónde va usted jefe? –pregunto Elliott haciendo notar su preocupación. –Voy a descifrar para qué armo todo este show–dije totalmente serio, refiriéndose al tal "Conejo Blanco" y Elliott asintió con la mirada. **** Jaló el gatillo y pude reaccionar, lo ví manchado de sangre y corrí asustada a esconderme. No pensé estar en esta situación ¡Demonios! No pensé que algún día iba a correr con tacones para librarme de una bestia tan cruel. Corrí. Corrí a un lugar apenas comenzó el caos, a un lugar que ni yo misma sé donde es... Solo veo árboles gigantes y una autopista solitaria, estoy caminando a su orilla y confieso que ya me estoy cansando.   No fui hecha para correr con tacones. Suspiré. Solo quiero sentirme segura por una vez–deseé al cielo, cansada de mi miserable vida. No quiero ser mas Nikita Fitcher–exprese en voz alta, mientras caminaba por la orilla de la autopista. ¡Maldición! ¿Acaso es tan difícil lo que pido? Porque... Yo creo que no. **** Fiodor. –Aquí me tienes. Manchado de sangre y solo. Dirás lo que quieres de una vez sin rodeos ¿Si o no?–cada palabra la exprese con rabia, con deseo de asesinarlo y acabar con esto de una vez. El estaba en su escritorio fumándose un tabaco mientras me observaba fijamente. –Has causado todo un revuelo en mi evento–comentó sínico, como si eso no era lo que él esperaba. Pocas horas antes del enfrentamiento que tuve deduje que todo este espectáculo tenía un solo dueño; "El conejo blanco".  Era claro que solo él se atrevería hacer este show, nadie se atrevería organizar un evento para atrapar socios u compradores. Nadie lo haría porque sabe quién soy, pero eso no detiene a este tipejo pues ese acento irlandes deja en descubierto que no es de aquí. –¿Acaso eso no era lo que querías? –pregunté sarcástico, aunque ya conocía su asquerosa respuesta. –Sí. –¿Y...? ¿Entonces? –arqueé una ceja. –Entonces...–se levantó de su asiento–Seré franco contigo Bestia ¿No? –su tono arrogante y alzado me fatiga el pulso– Así te haces llamar ¿No es así? –reafirmó El conejo mientras se acercaba a mí. –Sí. Así me llaman– no quería hablar más, un disparo aliviaría todo este sentimiento de ira que estaba sintiendo por dentro. Solo un puto disparó directo a su pecho. –¡Bueno! Hice todo esto para que vinieras a mí a arrodillarte–comenzó a caminar a mi alrededor–Pues muy pronto tomaré tu reino y quiero darte la oportunidad de que salves tu pellejo–Dijo arrogante y seguro El Conejo. Me quedé en silencio ante sus palabras. No podía creer el cinismo tan excéntrico que poseía este señor que me duplica la edad, no entiendo ¿A qué juega? Ya a estas alturas debería estar en un asilo para ancianos. Sin embargo, respire profundo y me tomé más que bien sus palabras... Me dirigí hacia la puerta de la salida. –¿Te vas? ¿Y no dirás nada? –preguntó asombrado ante mi reacción, no le respondí. Abrí la puerta y antes de salir una sonrisa irónica le mostré. Cerré la puerta y al instante se escuchó un fuerte golpe en la pared. Bajé las escaleras del castillo donde había sido el evento, mi camioneta blindada negra me esperaba abajo y al estar cerca me subí. –Llévame a casa Aaron, necesito ver que Nikita esté bien–le ordené y él replicó mis órdenes–Señor, pero la joven Nikita no está en casa. Elliott la sigue buscando porque aún no consigue su paradero jefe–comentó. ¡¡Maldición!! ¿¿Qué?? –grité estallando fuerte un golpe en el asiento. ¿Dónde mierda estás? Dios, solo espero que te encuentres bien. Que no te haya pasado nada porque no me lo perdonaría–suplique dentro de mí. –¿Por donde se fue Elliott? –pregunté violento a Aaron. –Se fue por la autopista Rosse, señor. –Entonces, toma tú la autopista Mercy–Ordené y asintió enseguida. Nikita estaba muy asustada, fue lo último que vi en su mirada antes de perder su rastro. No tenía dinero, no conoce a nadie por lo cual se tuvo que ir caminando y si Ellioth no la ha conseguido es porque se fue por la autopista Mercy. No debe estar muy lejos. Maldición. Solo espero que esté bien. Mierda.  ¡¿Quisiera saber por qué ella causa estos sentimientos en mí?! ¿Por qué necesito protegerla?! ¿Por qué quiero amarla?! ¿Por qué, por qué. Por qué..?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR