El viento azotaba las ventanas de las casas y los árboles con una fuerza increíble, los relámpagos y truenos acompañaban la escena, y las nubes negras que adornaban el cielo, daban el toque perfecto, apenas se podía distinguir la noche, era como si la tierra estuviera enojada y quisiera acabar con todo. La chica estaba sentada en un banco cerca de la ventana, una manta negra cubría su cuerpo brindándole un poco de calor, que no era suficiente para el frío que hacía, pero como era notorio, a la pobre muchacha le daba igual. Las gotas de lluvia y el viento ligado con la noche, cubrían su descompuesto rostro por la tristeza y las lágrimas que caían a mares. Estos impactaban en su rostro debido a que la ventana se encontraba abierta, pero a ella no le importaba. Estaba sola en la fría y tri

