No había lugar mejor que sus brazos, el chico de los tatuajes abrazaba a la morena por la cintura como si su vida dependiera de ello, y la joven no podía estar más de acuerdo en que él la tuviera abrazada. Había extrañado demasiado los brazos de su amado. El perder personas en esta vida o estar a punto de perder la misma, te hacían valorar lo que tenías en este mundo. Muchas veces las personas simplemente no saben apreciar lo que tienen y lo que los acompañan, esa lección les había llevado a vivir la vida como si fuese su último día, hora o incluso minuto. El había estado a punto de morir, su vida colgaba de un hilo rojo... Quizás un milagro. Ileana veía como cada día las esperanzas de que él despertara eran menos y cada día se consumían más los dos. Aquel día de batalla, donde muchas p

