Capítulo 3- Festejo

1632 Palabras
Luz Después de treinta minutos de camino entramos a uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad. Es hermoso pienso que es una mezcla entre un estilo clásico y elegante, observo mi vestido y pienso que tal vez no vengo tan mal vestida, a pesar de lo corto que es pienso que el diseño es bueno. Sonia se acerca a la chica de recepción y le dice algo que no puedo escuchar por estar revisando mi ropa y viendo con curiosidad todo el lugar. Al acercarme a ellas llega un mesero que nos pide le sigamos hacia nuestra mesa. Tengo curiosidad por saber cómo es que tenemos una mesa en un restaurante tan exclusivo. Después de que el mesero se va dejándonos las cartas saco mis dudas. -Sonia, ¿cómo conseguiste  mesa? Es uno de los lugares más exclusivos, se agendan las reservaciones meses antes o semanas si es que ya eres conocido. Lo sé porque un par de veces mi jefe trajo aquí a unos socios.- La veo fijamente, algo no nos está diciendo. Ella se pone un poco nerviosa. Más me intriga su actitud. -Yo.. este…bueno- se traba, esto es más raro, Irene se une con su mirada fija de mamá que te descubre haciendo cosas malas, que puedo decir, esa mirada le saca la sopa a cualquiera, lo digo por experiencia, Irene sabe todo de mí, todo, TODO. -Sonia- oh, oh, suena a reprimenda de mamá Irene, ¡qué presión! -Está bien, estoy saliendo con un chico- ¡Vaya! Mi amiga descarada se sonroja y esconde un poco su rostro, esto es muy raro. Pero me emociona saber que está saliendo con alguien. -Saliendo ¿Cómo?.- señala Irene y esa es la pregunta del millón, Sonia tiene un corazón de condominio, salir tiene muchas definiciones para ella. Sonia se hace chiquita en su lugar y nos ve avergonzada y ¡oh, por dios! ¡Está roja! -Bueno, hace un mes fui a la fiesta de bienvenida de unos amigos de Rubén, y conocí a un chico.- Suspira como adolescente enamorada. Rubén es su primo guapo y rico, pero bastante patán y acosador.-Se llama Aaron, regreso junto con su amigo después de su doctorado y especialización en Ingeniería.- Vaya es un niño inteligente. -Platicamos toda la noche, bailamos, tomamos y una cosa llevo a la otra, entonces, desde ahí nos hemos estado viendo y saliendo.- ¡vaya, vaya, vaya! Esto es bueno y nuevo, y loco. -¡Vaya, amiga! Estoy feliz por ti, y entonces, esto es ¿exclusivo? Ya sabes….- pregunto levantando juguetonamente las cejas. -¡Claro!.- medio grita ¡ándale! No lo quiere compartir.- Perdón, ja ja, sí, somos exclusivos, ese hombre es mío. -Su declaración posesiva nos hace reír a Irene y a mí. Es que jamás nos la hubiéramos imaginado diciendo esto. -No se burlen de mí.- y no podemos más que seguir riendo. Ella hace pucheros como si estuviera enojada pero al final se une a nuestras risas. -Bueno ya, entonces ese galán te ayudo a conseguir esta reservación.- sondeo un poco. -Sí- dice mi amiga. Comienza a observar el menú. La miramos expectantes, es que no nos puede dejar con tantas dudas.- Bueno, es un chico muy agradable y guapo, su familia es acomodada, él es súper inteligente y se está haciendo cargo de su propia empresa de construcción y próximamente de las empresas de su familia.- suspira, sabemos que es un suspiro de preocupación porque sabe que son de mundos distintos, eso me preocupa, nadie tiene derecho a hacer sentir mal o inferior a mi amiga solo por no tener la misma condición económica. -Me gusta mucho, cuando le conté que a mi amiga le iban a dar una promoción me dijo que se quería sumar al festejo y me consiguió esta reservación, tal vez, lo conozcan en el club más tarde, es posible que vaya. Me gustaría que lo conocieran.- Sonríe como boba. -Gracias amiga, no solo por la cena sino por siempre apoyarme y compartir la felicidad, a ambas. Y me da gusto que estés saliendo con este chico, te ves contenta, sabes que siempre te vamos a apoyar.- Río un poco porque si parece adolescente enamorada. -Estamos para ti amiga, tú nos has apoyado siempre, también.- dice Irene.- Y tú, loca.- señala a Sonia.- Me da gusto que por fin encuentres con quien sentar cabeza y dejes esas locuras libertinas.- dice seria pero se le nota que está que se muere de risa por dentro. -Ya, ustedes déjenme en paz, jamás dejaré de ser loca. Ahora pidamos algo de cenar porque ustedes se me van a desmayar pronto si no tienen algo en la panza.- reímos las tres y comenzamos a revisar el menú. Durante la cena nos enteramos que Irene tiene una extraña fijación por el “hijo de en medio” del señor Hasan. Sonia y yo estábamos más que sorprendidas, no lo sabíamos. Hace un par de años descubrimos que Irene no tiene mucho aguante con el alcohol, así que hoy, con una copa de vino tinto ya está derramando miel y amor por el chico, que no recordaba su nombre, hasta hoy, Jamil. Esta es la noticia del año, Irene es súper recatada y tímida, por su personalidad entendemos porque mantenía en secreto esta bomba. Pero que haya decidido sacarlo el día de hoy es raro, algo pasó. -Ya chicas, no sé que más decirles, Jamil es tan lindo que cuando lo veo, bueno las pocas veces que lo he visto me lo quiero comer a besos.- Hace ademanes con sus manos pero más nos da risa.- Pero ésta no soy yo, yo no soy de las que va pensando en besar a los chicos.- Suspira. Me da ternura verla de esta manera tan tímida pero la pequeña fierecilla quiere comerse a besos a su macho. Después de esa extraña declaración se queda callada y eso nos indica que no dirá más, por el momento, pero en un cruce de miradas entre Sonia y yo quedamos que le íbamos a sacar la sopa después de unos tragos en el Club. Por ahora la dejaremos algo tranquila, ya está demasiado sonrojada por el vino y avergonzada. Después de más de una hora entre la cena, risas y bromas hacia el nuevo amor de Sonia y la bomba de Irene, subimos al auto de lo más felices. De repente, regresa el cosquilleo en el estómago, ese que me hace mantenerme a la expectativa, siento cada vez más nervios y el pulso se me acelera un poco, de verdad, espero que esto sea algo bueno. Digo, ya tengo mi promoción y estoy en plena celebración, así que no creo que puede ser una noche de sorpresas buenas. Qué puede salir mal ¿cierto?. Al llegar al Club, nos espera una larga fila y mis ánimos bajan un poco, no me gusta esperar, odio las filas hasta la del super me desespera. Sonia saluda al chico de la puerta y nos dejan entrar como si fuéramos VIP. Sonia y sus mil contactos. Mis ánimos por festejar hasta el amanecer, regresan. Entramos como unas divas al Club, contoneando nuestros cuerpos al ritmo de la música, la cual suena muy fuerte. Se siente buen ambiente y eso me gusta. Nos dirigimos a la barra por nuestra primera ronda de tragos de celebración. Sonia toma la batuta y nos deja atrás para ella hacer el pedido. Mientras ella espera a que le den los tragos Irene y yo comenzamos a seguir el ritmo de la música. Estaba comenzando a sentirme relajada cuando un escalofrío que me recorre todo el cuerpo. Los nervios aumentan y de repente siento una mirada fija sobre mí. Una mirada que no sé descifrar, entre intensa y caliente. Las manos me sudan y el pulso se me acelera demasiado. ¡Rayos! Si una sola mirada me descompone qué será con el tacto de quién me esté mirando. Respiro hondo para tratar de calmar mis nervios y las sensaciones de esa mirada. Observo a Irene y ella está como si nada, sigue bailando. Volteo a todos lados pero no alcanzo a distinguir casi nada, por las luces y porque al parecer toda la gente está en su mundo. Parece que nadie me observa. Respiro hondo, tal vez es solo mi paranoia. Igual y solo necesito un trago. Después de recibir nuestras bebidas nos dirigimos a una mesa, en el trayecto también me sentía observada. -Amiga ¿qué te pasa?.- me pregunta Sonia. -No sé, me siento observada.- respondo un poco incomoda por la situación y la sensación que tengo. -Vamos, amiga, está muy sexy y siempre te observan, mira al chico rubio que está atrás de ti. Te come con la mirada, amiga.- Volteo y efectivamente el tipo me está viendo y me sonríe coquetamente, correspondo con una sonrisa de medio lado y de nuevo volteo con mis amigas, no es él quién me mira tan ardientemente, si encontrara al sujeto que me miraba hace un rato saldría fuego de sus ojos. Me muerdo el labio imaginando que sería intenso conocerlo. El chico rubio me sigue mirando, demasiado insistente diría yo. Seguimos un rato con coqueteos inocentes con algunos chicos, además del rubio, pero también estuvimos platicando entre nosotras, brindamos por mi nuevo puesto y por mi próximo regreso a clases virtuales, este es un paso hacia aquella Luz de hace unos años, pero ahora más libre y feliz. De un momento a otro el chico rubio junto con sus amigos nos enviaron un par de tragos, que cambiamos por cervezas cerradas, siempre hay que estar prevenidas pero no hacer desplante un lindo gesto. Brindamos a la distancia, dentro de mí espero que no se acerque, hoy quiero estar con mis amigas, noche de chicas nada más.  
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