Capítulo 4- Primer (re) encuentro

1593 Palabras
Luz Después de unas cuantas cervezas y que Irene tomo valor para bailar en medio de la pista, nos dirigimos hacia ese lugar las tres. Bailamos varias canciones, nos movíamos al ritmo de la música, Sonia dice que somos diosas sensuales, así que, bueno, está bien creer eso por un rato. De un momento a otro sentí unas manos en mi cadera y al voltear un poco encontré al chico rubio, no estaba mal pero no me llamaba mucho la atención, no quería que se acercara, aun así baile con él. Seguimos por un buen rato bailando al ritmo de diferentes canciones, decidí que bailáramos frente a frente. Debo decir qué, al principio estaba cómoda pues él bailaba bien, pero de repente, comenzó a pegarme a su cuerpo con fuerza, me dio la vuelta dejando mi trasero pegado a su entrepierna, fue de lo más incómodo. Odio a los tipos que se creen con el derecho de tocar el cuerpo de las mujeres como se les antoja. Trate de separarme pero más me pegaba, sentía su erección y me dio asco. Sí, soy una loca que ha salido con algunos hombres en estos últimos tres años pero siempre consensuado, y esto que me está pasando ahora es horrible, me siento ultrajada. Comienzo a sentirme desesperada por zafarme, respiro muy rápido y mi visión se borra, la garganta la tengo seca, realmente no sé qué hacer en este momento Una parte de mi mente comenzó a jugar conmigo y me hizo recordar las veces que Josué, mi ex me obligaba a estar con él. Mi mente me estaba jugando un mal momento. ¡No quiero esto!. Entre en shock y no podía moverme. A lo lejos escuchaba la voz de Sonia tratando de ayudarme al jalarme hacia ella, incluso sentí la mano temblorosa de Irene. Por un momento me sentí libre. Pero el tipo se volvió a acercar a mí, jalándome bruscamente del brazo y pegándome a él, lo sentía como un pulpo. Cuando por fin reaccione pensaba golpearle en las bolas, pero una mano fuerte y cálida me tomó de la cintura y me jaló, sacándome de los brazos del abusador ese. De repente, estaba siendo abrazada por mis dos amigas y un tipo alto con una espalda amplia sexy estaba frente a nosotras, protegiéndonos, protegiéndome. ¡Vaya! Suspire aliviada. Lo más raro fue que después del shock y a pesar de todo lo que está pasando tan sólo su espalda me hace alucinar, su tacto cálido cuando me salvo, la corriente eléctrica que paso entre nosotros es lo único que puedo pensar en este momento. ¡Vaya! Me estoy volviendo loca, muy loca. ** Karim Hace un mes que estoy de vuelta en casa, se siente bien volver. Mi padre me dejará al mando de sus empresas y yo estoy más que feliz y preparado para hacerlo, no voy a defraudarlo, toda la vida me preparé para esto. Haré un buen trabajo para que se sienta orgulloso de mí, y demostraré que mi educación y mi esfuerzo valieron la pena. Estoy saliendo de mi nuevo departamento para pasar por mi amigo Aaron, iremos a un Club donde me presentará a su próxima novia, al parecer van enserio y eso es bueno. Mi amigo es como yo, románticos empedernidos, así que después de unas cuantas relaciones amorosas infructuosas y un poco tormentosas es bueno que se dé otra oportunidad, yo quisiera hacer lo mismo. Al parecer la conoció hace justo un mes el mismo día que regresamos a la ciudad. Rubén un “amigo” o más bien conocido bastante loco nos hizo una fiesta de bienvenida, yo no asistí, la verdad quería estar con mi familia, después de tanto tiempo es bueno regresar a casa y sentir el calor y amor de la familia. Pero les contaba, mi amigo sí fue a la dichosa fiesta, ahí conoció a su nuevo amor, aún no me dice el nombre ni nada más, sólo que está muy feliz y que la chica lo hace sonreír como idiota todo el tiempo. No les voy a mentir, me da un poco de envidia. Espero que pronto pueda encontrar a alguien que me haga sonreír de la misma forma. Este mes he pensado mucho en eso, no quiero dejar de creer en el amor, por una parte, mis padres han sido el vivo ejemplo del amor sincero y puro, no ese que nos venden en las películas, este es un amor fuerte que se basa en el respeto, veo a mis padres tan felices, siendo amantes y compañeros a la vez. Suspiro. Quisiera algo así. Hace dos meses que me separe de la que era mi novia. La tengo que olvidar, lo que viví con ella no era amor, fue toda una tortura que hasta vergüenza me da al recordar y mucho peor cuando tengo que contar sobre eso. No, mejor dejo eso de lado, ya es pasado. Después de pasar por Aaron y otros amigos, como siempre me dejan de chofer, llegamos al Club. Al parecer su novia venia tarde, según me dijo venía con sus amigas a celebrar que a una de ellas le dieron un mejor puesto. Aaron se ve muy emocionado, me alegra, pero me preocupa mucho su familia, sinceramente es un secreto a voces que son clasistas de primera, si la chica no es de su estatus económico difícilmente los dejarán ser felices. Aunque estoy seguro que Aaron va a luchar contra toda su familia, apuesto que dejaría las empresas y las herencias, todo, absolutamente todo por la chica dueña de su corazón. Suena extremo pero lo conozco. Desde la zona VIP puedo ver todo el Club, hay buen ambiente y muchas chicas hermosas bailando. De repente entra una mujer despampanante en un vestido rojo, espalda descubierta y ¡no lo puedo creer! Me siento como polilla a la luz, no puedo dejar de verla. Entra junto con sus amigas como si fueran dueñas del lugar, muchos tipos voltean a verla y me enfurece. Algo en mí se activa, es como una mezcla de celos, sobreprotección y hasta sale un poco ese ser posesivo en mí. La observo comenzar a bailar y me tiene embobado con el movimiento de caderas tan sexy. De repente se tensa y voltea a ver a todos lados, probablemente sintió mi mirada, me volteo un poco y trato de relajar mis nervios, algo me dice que baje y la vea de cerca, que le hable, pero sería muy acosador y además soy un poco torpe para ese tipo de encuentros. Sin remedio, vuelvo a mirarla, es que no puedo dejar de hacerlo, la sigo hasta que toman asiento. Mi amigo Aaron está desesperado porque su novia no le ha mandado mensaje y me distrae con sus lloriqueos, no sé cuánto tiempo ha pasado pero ya no quiero ser un buen amigo, solo quiero seguir observando a la diosa de vestido rojo. Después de zafarme de mi amigo me paró rápidamente junto al barandal de la zona VIP. Buscando con la vista a mi diosa y diabla de vestido sexy la encuentro bailando con un sujeto que no me da buena espina. La ve como si fuera una carnada pero de forma muy lasciva, no hay mucha luz pero desde aquí puedo distinguir esa mirada y sus intenciones. Aaron se para feliz, su novia le mando mensaje. Bajamos a la zona de la pista, mientras mi amigo busca a su novia yo veo como ese sujeto se pega horriblemente a mi mujer. Que tonto suena esto pero por alguna extraña razón esa mujer me llama, es como una luz que me atrae y me hipnotiza, un par de chicas intenta ayudar a mi mujer pero el tipo es un asqueroso acosador. Me hierve la sangre, camino lo más rápido que puedo empujando a quien se me para enfrente, solo quiero llegar y quitarla de las garras de ese asqueroso. Al llegar a ella la tomo de la cintura para separarla del tipo, con fuerza pero sin hacerle daño la alejo y la coloco atrás de mí, protegiéndola. Estoy en modo sobreprotección, y si tengo que reventarle los dientes a este tipo lo haré. Ninguna mujer se merece ser acosada de esta manera, ni de ninguna otra. Todas merecen respeto. Mientras asesino con la mirada al rubio acosador. Siento la mirada de mi diosa y diabla sobre mi espalda, la siento como brazas que me queman todo el cuerpo pero de una agradable y explosiva forma Ahora no sé si matar al rubio o voltear a ver el rostro de la pequeña diabla y perderme en su mirada de fuego. Estoy en un dilema. Mi parte racional me pide darle unos golpes al tipo y sacarlo del Club. Mi parte pasional me está gritando que me de vuelta, tome de la cintura a la pequeña diabla y salga de aquí. Pero no, no soy ese tipo de hombre tan loco que se lleva a una desconocida, hay todo un proceso de conquista que seguir, no es nada romántico cargar como costal de papas a esta linda chica, menos con ese vestido que no le cubre esos muslos tan perfectos, y si se le sube no podré contener mis ganas de dar golpes a quién quiera mirar más allá de esos muslos, y que decir de mí mismo, me sudan las manos por tapar con amplia palma ese trasero... ¡Pero ¿qué rayos?! Paro mis pensamientos. No soy un impulsivo, no puedo estar pensando en estas cosas. Tengo que concentrarme.  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR