La vida a veces suele ser un poco frustrante. El sentido de ella a veces gira alrededor del desorden y casi nunca reparamos en las reglas que se supone debemos seguir, para no ser parte de ese caos, o quienes lo crean. Pero resultaba siendo siempre el núcleo de ello, y terminaba dándome cuenta de que al final todos necesitamos un poco de caos en nuestras vidas. ¿A qué iba con esto? Bueno, tenía algo que ver con lo siguiente… —¡Vamos, nena! ¡Respira hondo! —¡Duele! ¡¿Tiene que ser natural?! —Me temo que sí… —¡No te volveré a hacer caso cuando me digas que en la ducha es imposible que quede embarazada, John! —Yo nunca dije eso… —¡En la ducha sí pueden quedar embarazadas!. —Informó el doctor. —¡¿Verdad que sí?! —Pero yo nunca dije… —Dos de mis tres hijos fueron hechos ah

