El día había comenzado con bastante ruido y agitación, dado que estábamos a solo unas horas de la boda y todos en casa corrían de un lado a otro, recogiendo flores, colocando las mesas en el salón, acomodando las copas sobre las mesas, levantando las cortinas que estarían a los lados del altar y alistando a los capullos, los cuales eran más de diez, entre los hijos de mis hermanos y mi cuñado Christian. El c*****o más chiquito era Tyler, pero a él lo estaba alistando John. Yo, por otro lado, estaba asegurándome que todo lo demás se encontrara en orden y eso se volvía un trabajo fácil cuando tenía que caminar y darle de amamantar a Danae. Val estaba con mis suegros tomando biberón y bueno, era una locura. No había otra forma de describir aquello. Me moví de prisa por el corredor de las ha

