Un día antes… —Te lo preguntaré una vez más —advirtió mi padre, sosteniendo la pulsera con el rastreador en su mano. —¿Estás segura de esto? La intensidad en la mirada de mi esposo me hizo voltear a verlo. Él seguía estando en total desacuerdo y a pesar de haberlo hablado por bastante tiempo, no había nada que lo pudiera convencer. Yo por mi parte me sentía cansada, pero dispuesta. Ya quería tener paz en mi vida y poder disfrutar de lleno a mi familia. Quería hacer todas esas cosas que no había hecho por miedo a encontrar a Rupert en el camino. Si antes quería una boda pequeña y rápida, ahora quería tener una boda grande, con toda nuestra familia y amigos, con mis hijos y que todos disfrutaran toda la tarde y toda la noche, bailando, cantando y divirtiéndose. Quería ir a un parque si

