Estiro la camiseta negra que cubre hasta mis muslos cuando me levanto. Cualquiera que entrase a esta habitación y viese esta imagen diría que nosotros tuvimos sexo por la noche, pero no. Ni siquiera dormimos juntos. Él fue a dormir al sofá. Alan decidió prestarme una de sus camisetas ya que dijo que podría dormir muy incómoda con mi ropa puesta y, aunque intenté negarme tanto él como yo sabíamos que tenia razón. — ¿Puedes darme mi ropa?— Susurro. — Ayer por la noche, mientras dormía te llegó un mensaje de un tal Jason— Camina hacia donde se encuentra mi ropa, la alza y me la tiende. Sinceramente, estoy tratando con todas mis fuerzas no pensar en eso para no sentir un nudo en mi garganta. — Gracias— Le sonrío recibiendo mi vestido. — ¿Y? ¿no me dirás quien es?— Alza una ceja y

